China

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IPES Elkartea te invita el próximo miércoles 20 de mayo, sovaldi sale a las 20.00hs en C/ Tejería 28, page
bajo (Pamplona)
a la proyección de cortos sobre MINORÍAS EN ÁFRICA: homosexualidad en Uganda, albinismo en Kenia y Tanzania y conflictos territoriales entre Maasais y Estado Tanzano.

De la mano de Luis Arellano, fotógrafo, profesor y documentalista, proyectaremos siguientes cortos sobre tres realidades diferentes de la actualidad en África:

  “Memorandum in memoriam” retrata la homofobia en el continente a raíz de la presentación en el Parlamento de Uganda de la Anti Homosexuality Bill.

 “Joyce” presenta la discriminación ejercida hacia las personas con albinismo en África.

Maasai Culture in Loliondo” sobre conflicto Maasai, de Insightshare, organización social que realiza formación en video participativo.

Nos acompañará Luis Arellano, colaborador habitual en el Area Internacional de IPES Elkartea. Foto?grafo, profesor y documentalista navarro involucrado en proyectos de cooperacio?n al desarrollo y activismo pro derechos humanos. Compagina sus labores docentes en audiovisual y derechos humanos con trabajos audiovisuales de denuncia contra las vulneraciones de derechos fundamentales y la justicia social por todo el mundo. Impulsor de la plataforma www.nosolofilms.org, asociación sin ánimo de lucro que busca promover la educación y el respeto a los Derechos Humanos a través de la difusión gratuita en Internet de documentales de contenido social y humanitario, que denuncian vulneraciones de derechos humanos. Aúna en una web el visionado con el crowdfounding; de hecho, uno de sus objetivos es gestionar las donaciones realizadas por el público para permitir la mejora de las condiciones de vida de los protagonistas de las historias.

Esta actividad está enmarcada en el proyecto “Xª Muestra de cine y Derechos Humanos” financiado por Fundación Felipe Rinaldi, Amnistía Internacional Navarra, Ayuntamiento de Pamplona y Gobierno de Navarra.

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IPES Elkartea te invita el próximo miércoles 20 de mayo, buy information pills
a las 20.00hs en C/ Tejería 28, troche bajo (Pamplona) a la proyección de cortos sobre MINORÍAS EN ÁFRICA: homosexualidad en Uganda, albinismo en Kenia y Tanzania y conflictos territoriales entre Maasais y Estado Tanzano.

De la mano de Luis Arellano, fotógrafo, profesor y documentalista, proyectaremos siguientes cortos sobre tres realidades diferentes de la actualidad en África:

  “Memorandum in memoriam” retrata la homofobia en el continente a raíz de la presentación en el Parlamento de Uganda de la Anti Homosexuality Bill.

 “Joyce” presenta la discriminación ejercida hacia las personas con albinismo en África.

Maasai Culture in Loliondo” sobre conflicto Maasai, de Insightshare, organización social que realiza formación en video participativo.

Nos acompañará Luis Arellano, colaborador habitual en el Area Internacional de IPES Elkartea. Foto?grafo, profesor y documentalista navarro involucrado en proyectos de cooperacio?n al desarrollo y activismo pro derechos humanos. Compagina sus labores docentes en audiovisual y derechos humanos con trabajos audiovisuales de denuncia contra las vulneraciones de derechos fundamentales y la justicia social por todo el mundo. Impulsor de la plataforma www.nosolofilms.org, asociación sin ánimo de lucro que busca promover la educación y el respeto a los Derechos Humanos a través de la difusión gratuita en Internet de documentales de contenido social y humanitario, que denuncian vulneraciones de derechos humanos. Aúna en una web el visionado con el crowdfounding; de hecho, uno de sus objetivos es gestionar las donaciones realizadas por el público para permitir la mejora de las condiciones de vida de los protagonistas de las historias.

Esta actividad está enmarcada en el proyecto “Xª Muestra de cine y Derechos Humanos” financiado por Fundación Felipe Rinaldi, Amnistía Internacional Navarra, Ayuntamiento de Pamplona y Gobierno de Navarra.

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Las jornadas tendrán lugar el 21 de Mayo de 2015

El Instituto de Historia Económica y Social Gerónimo de Uztáriz, help
una asociación de historiadores nacida en 1984 en Navarra con el objetivo de impulsar la investigación, el debate y la divulgación históricas, viene manifestando de un tiempo a esta parte su interés por abordar algunos de los principales debates interpretativos en la historiografía actual sobre los conflictivos años de la II República y la Guerra Civil puso en marcha, en 2014, el seminario Repensando los años treinta.

Las sesiones de debate, abiertas a todo tipo de público, han discurrido en diferentes escenarios (Sociedad de Estudios Vascos – Eusko Ikaskuntza, espacio cultural Katakrak) de Pamplona y en esta ocasión se traslada a IPES (Tejería, 28) para dar también un salto de temática y  marco geográfico. La propuesta es ambiciosa, un viaje de Navarra a China por el conflictivo período de los años treinta y en concreto en la década que va de 1927 a 1937.

 

Puedes seguir leyendo la noticia  aquí. A continuación podéis ver el programa de las jornadas.

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  • Actividades
  • Cine
  • Opinión

touch-of-sin-sainz-fernandez

La segunda jornada de la IX Muestra de Cine y Derechos Humanos arrancó con la sala de Golem Baiona casi llena para la proyección de la película china ‘A Touch of Sin’ (Un toque de violencia), injection y fue prologada y después analizada por Amelia Sáinz, web socio?loga e investigadora en el Centro de Estudios Internacionales e Interculturales de la Universidad Auto?noma de Barcelona, oncology que trabajó durante dos an?os en la Universidad de Beijing de la Repu?blica Popular China.

El filme retrata distintos aspectos de la sociedad china actual a través de cuatro historias independientes pero entrelazadas de forma circular. En la primera, un minero indignado intenta acabar contra la corrupcio?n en su pueblo. En la segunda, un emigrante que vuelve a casa para An?o Nuevo usa las armas de fuego para robar y mantener a su familia. En la tercera, la recepcionista de una sauna se enfrenta a vejaciones por parte de mujeres y hombres. En la última, un joven intenta mejorar su vida pasando de trabajo en trabajo. En todas ellas, encontramos la violencia, de una manera física o psicológica. Seguir leyendo

  • Curso

Cartel de la VIII Muestra El Cine, <a href=pestilence el Mundo y los Derechos Humanos” title=”Cartel de la VIII Muestra El Cine, medical el Mundo y los Derechos Humanos” width=”540″ height=”211″ class=”aligncenter size-full wp-image-1526″ />

El Islam y los islamismos en el Magreb, la pedagogía para cambiar la vida, las migraciones, la pena de muerte y la indefensión jurídica o la resistencia y lucha de las mujeres en Palestina son algunos de los aspectos que abordará la VIII Muestra de cine “El Mundo y los Derechos Humanos” que tendrá lugar del 18 al 24 de mayo en los Cines Golem Baiona de Pamplona, organizada por IPES, Amnistía Internacional, Golem y la Fundación Rinaldi. La Muestra cuenta con la colaboración del Gobierno de Navarra, de la Asociación Biladi palestina (Bilabo) y Diario de Noticias.

La Muestra une la proyección en cines con la reflexión sobre los derechos humanos y la actualidad internacional desde la perspectiva de diferentes culturas

En ella se proyectarán las películas PROFESOR LAZHAR de Philippe Falardeau (Canadá, 2011), A JAMÂA (LA MEZQUITA) (Marruecos/Francia) de Aoulad-Syad Daoud, y THE INVADER (EL INVASOR) (Bélgica) de Nicholas Provost. El miércoles tendremos una sesión de documentales sobre la resistencia y lucha de las mujeres palestinas con STRANGER IN MY HOME de Sahera Dirbas y WOMEN IN STRUGGLE (MUJERES EN LUCHA) de Buthina Canaan Khoury. La Muestra la cerrará la película norteamericana RÍNDETE MAÑANA de Michael Collins. Una de las características diferenciales de la Muestra es que une la proyección en la sala de cine con la reflexión sobre los derechos humanos y la actualidad internacional desde la perspectiva de diferentes culturas.

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  • Actividades
  • Exposición

Inscripción en la Alhambra de Granada

El prestigioso intelectual palestino Bichara Khader explica su libro ‘El Mundo Árabe explicado a Europa’ y el futuro de las movilizaciones en esta región. Será durante dos tardes los días 5 y 6 de marzo, treat lunes y martes, decease de 17 a 21,30 horas.

Desde Europa, nuestro imaginario sobre el mundo árabe es muy reducido y está influido por el desconocimiento y los intereses políticos y económicos. Pensamos en un escenario cerrado; arcaico; enriquecido, violento… La realidad es mucho más compleja y diversa. Es cierto que llena de problemas, pero al mismo tiempo de reivindicaciones, protestas, esperanzas. Así ha quedado demostrado en las movilizaciones de buena parte de sus habitantes. A pesar de los obstáculos para obtener justicia y libertades, la transición permanece abierta y nada será igual que antes.

Nunca como ahora resulta más necesario y de actualidad analizar con profundidad y rigor algunas de las claves que caracterizan el Mundo Árabe postcolonial. Es la propuesta que nos hace el prestigioso intelectual palestino Bichara Khader en este seminario de trabajo exclusivo en Pamplona para IPES, al hilo de su obra El Mundo Árabe explicado a Europa. Historia, imaginario, cultura, política, economía y geopolítica.

Además, es una oportunidad única de conocer desde un enfoque multidisciplinar los últimos procesos de cambio, iniciados hace un año en Túnez y Egipto, con uno de los analistas más destacados ¿Cuáles son sus causas? ¿Qué consecuencias regionales? ¿Hacia dónde va el futuro de estos países? ¿Y sus desafíos?

Programa

  • El sistema regional árabe en la historia reciente

  • Imaginario occidental sobre Oriente, árabes e islam y Occidente en árabes y musulmanes

  • Estado y democracia: la ficción de la excepción árabe

  • Intervencionismo occidental y sus responsabilidades

  • Modernidad y laicidad en las sociedades árabes y musulmanas

  • El protagonismo religioso y los islamistas

  • Terrorismo yihadista ¿Qué soluciones?

  • Claves de la economía

  • Movilizaciones árabes: razones, poblaciones, retos y esperanzas

Impartido por Bichara Khader

Bichara KhaderBichara Khader es profesor en la Universidad de Lovaina y director del Centro de Estudios y de Investigaciones sobre el Mundo Árabe Contemporáneo (CERMAC). Fue miembro del Grupo de Altos Expertos sobre la Política Exterior y de Seguridad Común (PESC) de la Unión Europea y del Grupo de Sabios para el diálogo cultural en el Mediterráneo. Autor y editor de veinticuatro obras sobre el Mundo Árabe, el Mediterráneo y la Unión Europea, está considerado como uno de los mejores analistas sobre el tema.

Plazas limitadas

Puedes inscribirte en este curso rellenando el siguiente formulario o llamando por teléfono 948.21.32.79 o a través de la ficha del curso en el área de Formación.
25 de enero de 2012: un año después en la Plaza Tahrir

El derrocamiento de Mubarak hace un año no ha significado todavía la desaparición de su régimen. La depuración apenas ha llegado al aparato represivo de la policía y la justicia. Se mantienen las detenciones arbitrarias. Permanecen intocables los tribunales militares de excepción. Han aumentado las penas de cárcel y las multas para manifestantes y huelguistas. Dirigentes de la antigua administración han podido ser candidatos en los comicios. La seguridad central del Estado reprime con gran dureza las manifestaciones y una policía paralela crea artificialmente disturbios: ataques a los coptos, ophthalmologist
enfrentamientos en el fútbol…También ha crecido la delincuencia. La tensión y la incertidumbre marcan un proceso de transición lleno de obstáculos. Las Fuerzas Armadas subrayan que este clima de agitación exige un poder militar fuerte.

Los Hermanos Musulmanes no han resuelto sus divisiones internas. Demostrar una fuerza absoluta podría valorarse un riesgo excesivo por los militares y las potencias extranjeras

No obstante, approved
el empuje de la población ha logrado que el dictador haya sido juzgado y que desaparezca su partido. Se han celebrado las elecciones parlamentarias, a las que han podido presentarse todos los grupos políticos. En la reforma constitucional se establece la disminución del mandato presidencial de seis a cuatro años. Pero, la oposición integrada por los partidos laicos tradicionales y otros nuevos, surgidos al calor de las manifestaciones, no ha traducido las movilizaciones en votos. Son organizaciones aún débiles, divididas y hasta enfrentadas. Su arraigo social no es tan elevado como podría parecer. Tampoco han tenido tiempo para consolidarse, ni consiguen llegar a todos los lugares y reivindicaciones.

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  • Actividades
  • Taller

José Abu-Tarbush, adiposity
experto en la cuestión palestina, treatment
fue el encargado de presentar la película Zindeeq en la VII edición de la muestra de cine ‘El Mundo y los Derechos Humanos’, organizada por IPES Elkartea.

“El triunfo más importante de Bin Ladem fue provocar la reacción militarista estadounidense en el mundo árabe e islámico, ya que su lógica partía de atacar al enemigo lejano para derrotar al cercano, pues la intervención de EEUU propiciaría el radicalismo y, presumiblemente, permitiría a Al Qaeda granjearse apoyos sociales a su estrategia terrorista”. Así valora la muerte del líder terrorista a manos de EEUU José Abu-Tarbush, profesor de sociólogía en la Universidad de la Laguna, encargado de presentar en el festival de cine El Mundo y los Derechos Humanos la película Zindeeq del director Michel Khleifi.

A juicio de este experto, de origen palestino, la muerte de Bin Laden supone “un descabezamiento parcial de la red terrorista que capitaneaba, pero sólo del núcleo central de Al Qaeda”, pues la red está integrada por otras organizaciones yihadistas afines como el AQMI (Al Qaeda del Magreb Islámico). Osama Bin Laden, recalca, “era su original y principal financiador, aglutinador, propagandista y símbolo, pero su lugarteniente, Ayman Al-Zawahiri, está considerado como su verdadero estratega y de hecho, es previsible que Zawahiri asuma ahora el liderazgo vacante dejado por Osama”.

En este sentido, Abu-Tarbush no establece ningún vínculo entre las consecuencias que puedan provocar la muerte de Bin Laden y las revueltas árabes, “ya que éstas y su triunfo parcial (en Túnez y Egipto) son la mejor demostración de la apuesta de las sociedades civiles árabes por la acción política de carácter eminentemente pacífico”. En su opinión, “la única violencia es la que imponen las fuerzas de (in)seguridad gubernamentales, no la ciudadanía que ha salido a la calle para exigir la apertura de sus sistemas políticos, el respeto a los derechos humanos, las libertades civiles y, en definitiva, la democratización”.

José Abu-Tarbush, autor de libros como La cuestión palestina: identidad nacional y acción colectiva e Islam y comunidad islámica en Canarias: prejuicios y realidades, se refirió también al atentado de la semana pasada en Marruecos y afirmó que por el momento se desconocen los autores de la masacre, “pese a que todo los indicios apuntan hacia el AQMI o algún que otro grupo afín a la red terrorista de Al Qaeda”. En cualquier caso, la ciudadanía marroquí “ha reafirmado su compromiso con la acción política pacífica y su rechazo al terrorismo”, sin ir más lejos en las celebraciones del Primero de Mayo, cuando los principales sindicatos “se sumaron a las demandas de reformas iniciadas por los jóvenes y una de las consignas más destacadas fue No al terrorismo, sí a las reformas”.

Sobre este asunto, el experto explicó que el triunfo de la revuelta tunecina “tuvo un indudable efecto de contagio en todo el mundo árabe, ya que desde un extremo al otro de su geografía, toda la ciudadanía árabe se ha hecho eco de las demandas de cambio político” y en este punto la sociedad palestina no ha sido una excepción.

Sin embargo, recalcó, “su particular situación de ocupación militar y división interna ha llevado a otro tipo de reivindicaciones”. En concreto, la más significativa fue la de exigir a sus principales fuerzas políticas, a los nacionalistas de Fatah y a los islamo-nacionalistas de Hamás, “que terminarán con su división, que sólo contribuía a socavar aún más, si cabe, la debilitada posición palestina frente a la ocupación israelí”.

Por ello, el acuerdo de reconciliación entre Fatah y Hamás supone, a su juicio, “un paso adelante en el fortalecimiento de la posición palestina que, cabe recordar, es el actor más débil en la ecuación del conflicto”. Así, “se puede considerar que dicho acuerdo ha sido fruto también de las revueltas árabes y de su mencionado eco en la sociedad palestina”.

En este punto, Abu-Tarbush hizo un llamamiento a la prudencia, porque “habrá que esperar que se materialice sobre el terreno con la formación de un gobierno de unidad nacional palestino y la convocatoria de elecciones legislativas y presidenciales dentro de un año”. No obstante, “es previsible que Israel haga todo lo posible por volver a dividir las filas palestinas como hizo en el pasado con el significativo apoyo estadounidense y la complicidad de algunos Estados miembros de la Unión Europea”.

“Estamos ante un nuevo escenario de la confrontación, dada la ofensiva diplomática palestina que solicitará el reconocimiento internacional del Estado palestino ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre. Washington es el principal aliado de Israel y Bruselas su principal socio comercial. Ambos gozan de la suficiente capacidad de poder y riqueza en las relaciones internacionales para que la emergencia de un Estado palestino independiente y soberano sea una realidad”, concluyó.
José Abu-Tarbush, angina
experto en la cuestión palestina, visit web
fue el encargado de presentar la película Zindeeq en la VII edición de la muestra de cine ‘El Mundo y los Derechos Humanos’, there
organizada por IPES Elkartea.

“El triunfo más importante de Bin Ladem fue provocar la reacción militarista estadounidense en el mundo árabe e islámico, ya que su lógica partía de atacar al enemigo lejano para derrotar al cercano, pues la intervención de EEUU propiciaría el radicalismo y, presumiblemente, permitiría a Al Qaeda granjearse apoyos sociales a su estrategia terrorista”. Así valora la muerte del líder terrorista a manos de EEUU José Abu-Tarbush, profesor de sociólogía en la Universidad de la Laguna, encargado de presentar en el festival de cine El Mundo y los Derechos Humanos la película Zindeeq del director Michel Khleifi.

El sociólogo José Abu-TarbushA juicio de este experto, de origen palestino, la muerte de Bin Laden supone “un descabezamiento parcial de la red terrorista que capitaneaba, pero sólo del núcleo central de Al Qaeda”, pues la red está integrada por otras organizaciones yihadistas afines como el AQMI (Al Qaeda del Magreb Islámico). Osama Bin Laden, recalca, “era su original y principal financiador, aglutinador, propagandista y símbolo, pero su lugarteniente, Ayman Al-Zawahiri, está considerado como su verdadero estratega y de hecho, es previsible que Zawahiri asuma ahora el liderazgo vacante dejado por Osama”.

En este sentido, Abu-Tarbush no establece ningún vínculo entre las consecuencias que puedan provocar la muerte de Bin Laden y las revueltas árabes, “ya que éstas y su triunfo parcial (en Túnez y Egipto) son la mejor demostración de la apuesta de las sociedades civiles árabes por la acción política de carácter eminentemente pacífico”. En su opinión, “la única violencia es la que imponen las fuerzas de (in)seguridad gubernamentales, no la ciudadanía que ha salido a la calle para exigir la apertura de sus sistemas políticos, el respeto a los derechos humanos, las libertades civiles y, en definitiva, la democratización”.

José Abu-Tarbush, autor de libros como La cuestión palestina: identidad nacional y acción colectiva e Islam y comunidad islámica en Canarias: prejuicios y realidades, se refirió también al atentado de la semana pasada en Marruecos y afirmó que por el momento se desconocen los autores de la masacre, “pese a que todo los indicios apuntan hacia el AQMI o algún que otro grupo afín a la red terrorista de Al Qaeda”. En cualquier caso, la ciudadanía marroquí “ha reafirmado su compromiso con la acción política pacífica y su rechazo al terrorismo”, sin ir más lejos en las celebraciones del Primero de Mayo, cuando los principales sindicatos “se sumaron a las demandas de reformas iniciadas por los jóvenes y una de las consignas más destacadas fue No al terrorismo, sí a las reformas”.

Sobre este asunto, el experto explicó que el triunfo de la revuelta tunecina “tuvo un indudable efecto de contagio en todo el mundo árabe, ya que desde un extremo al otro de su geografía, toda la ciudadanía árabe se ha hecho eco de las demandas de cambio político” y en este punto la sociedad palestina no ha sido una excepción.

Sin embargo, recalcó, “su particular situación de ocupación militar y división interna ha llevado a otro tipo de reivindicaciones”. En concreto, la más significativa fue la de exigir a sus principales fuerzas políticas, a los nacionalistas de Fatah y a los islamo-nacionalistas de Hamás, “que terminarán con su división, que sólo contribuía a socavar aún más, si cabe, la debilitada posición palestina frente a la ocupación israelí”.

Por ello, el acuerdo de reconciliación entre Fatah y Hamás supone, a su juicio, “un paso adelante en el fortalecimiento de la posición palestina que, cabe recordar, es el actor más débil en la ecuación del conflicto”. Así, “se puede considerar que dicho acuerdo ha sido fruto también de las revueltas árabes y de su mencionado eco en la sociedad palestina”.

En este punto, Abu-Tarbush hizo un llamamiento a la prudencia, porque “habrá que esperar que se materialice sobre el terreno con la formación de un gobierno de unidad nacional palestino y la convocatoria de elecciones legislativas y presidenciales dentro de un año”. No obstante, “es previsible que Israel haga todo lo posible por volver a dividir las filas palestinas como hizo en el pasado con el significativo apoyo estadounidense y la complicidad de algunos Estados miembros de la Unión Europea”.

“Estamos ante un nuevo escenario de la confrontación, dada la ofensiva diplomática palestina que solicitará el reconocimiento internacional del Estado palestino ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre. Washington es el principal aliado de Israel y Bruselas su principal socio comercial. Ambos gozan de la suficiente capacidad de poder y riqueza en las relaciones internacionales para que la emergencia de un Estado palestino independiente y soberano sea una realidad”, concluyó.
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fue el encargado de presentar la película Zindeeq en la VII edición de la muestra de cine ‘El Mundo y los Derechos Humanos’, organizada por IPES Elkartea.

“El triunfo más importante de Bin Ladem fue provocar la reacción militarista estadounidense en el mundo árabe e islámico, ya que su lógica partía de atacar al enemigo lejano para derrotar al cercano, pues la intervención de EEUU propiciaría el radicalismo y, presumiblemente, permitiría a Al Qaeda granjearse apoyos sociales a su estrategia terrorista”. Así valora la muerte del líder terrorista a manos de EEUU José Abu-Tarbush, profesor de sociólogía en la Universidad de la Laguna, encargado de presentar en el festival de cine El Mundo y los Derechos Humanos la película Zindeeq del director Michel Khleifi.

El sociólogo José Abu-TarbushA juicio de este experto, de origen palestino, la muerte de Bin Laden supone “un descabezamiento parcial de la red terrorista que capitaneaba, pero sólo del núcleo central de Al Qaeda”, pues la red está integrada por otras organizaciones yihadistas afines como el AQMI (Al Qaeda del Magreb Islámico). Osama Bin Laden, recalca, “era su original y principal financiador, aglutinador, propagandista y símbolo, pero su lugarteniente, Ayman Al-Zawahiri, está considerado como su verdadero estratega y de hecho, es previsible que Zawahiri asuma ahora el liderazgo vacante dejado por Osama”.

En este sentido, Abu-Tarbush no establece ningún vínculo entre las consecuencias que puedan provocar la muerte de Bin Laden y las revueltas árabes, “ya que éstas y su triunfo parcial (en Túnez y Egipto) son la mejor demostración de la apuesta de las sociedades civiles árabes por la acción política de carácter eminentemente pacífico”. En su opinión, “la única violencia es la que imponen las fuerzas de (in)seguridad gubernamentales, no la ciudadanía que ha salido a la calle para exigir la apertura de sus sistemas políticos, el respeto a los derechos humanos, las libertades civiles y, en definitiva, la democratización”.

José Abu-Tarbush, autor de libros como La cuestión palestina: identidad nacional y acción colectiva e Islam y comunidad islámica en Canarias: prejuicios y realidades, se refirió también al atentado de la semana pasada en Marruecos y afirmó que por el momento se desconocen los autores de la masacre, “pese a que todo los indicios apuntan hacia el AQMI o algún que otro grupo afín a la red terrorista de Al Qaeda”. En cualquier caso, la ciudadanía marroquí “ha reafirmado su compromiso con la acción política pacífica y su rechazo al terrorismo”, sin ir más lejos en las celebraciones del Primero de Mayo, cuando los principales sindicatos “se sumaron a las demandas de reformas iniciadas por los jóvenes y una de las consignas más destacadas fue No al terrorismo, sí a las reformas”.

Sobre este asunto, el experto explicó que el triunfo de la revuelta tunecina “tuvo un indudable efecto de contagio en todo el mundo árabe, ya que desde un extremo al otro de su geografía, toda la ciudadanía árabe se ha hecho eco de las demandas de cambio político” y en este punto la sociedad palestina no ha sido una excepción.

Sin embargo, recalcó, “su particular situación de ocupación militar y división interna ha llevado a otro tipo de reivindicaciones”. En concreto, la más significativa fue la de exigir a sus principales fuerzas políticas, a los nacionalistas de Fatah y a los islamo-nacionalistas de Hamás, “que terminarán con su división, que sólo contribuía a socavar aún más, si cabe, la debilitada posición palestina frente a la ocupación israelí”.

Por ello, el acuerdo de reconciliación entre Fatah y Hamás supone, a su juicio, “un paso adelante en el fortalecimiento de la posición palestina que, cabe recordar, es el actor más débil en la ecuación del conflicto”. Así, “se puede considerar que dicho acuerdo ha sido fruto también de las revueltas árabes y de su mencionado eco en la sociedad palestina”.

En este punto, Abu-Tarbush hizo un llamamiento a la prudencia, porque “habrá que esperar que se materialice sobre el terreno con la formación de un gobierno de unidad nacional palestino y la convocatoria de elecciones legislativas y presidenciales dentro de un año”. No obstante, “es previsible que Israel haga todo lo posible por volver a dividir las filas palestinas como hizo en el pasado con el significativo apoyo estadounidense y la complicidad de algunos Estados miembros de la Unión Europea”.

“Estamos ante un nuevo escenario de la confrontación, dada la ofensiva diplomática palestina que solicitará el reconocimiento internacional del Estado palestino ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre. Washington es el principal aliado de Israel y Bruselas su principal socio comercial. Ambos gozan de la suficiente capacidad de poder y riqueza en las relaciones internacionales para que la emergencia de un Estado palestino independiente y soberano sea una realidad”, concluyó.
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fue el encargado de presentar la película Zindeeq en la VII edición de la muestra de cine ‘El Mundo y los Derechos Humanos’, organizada por IPES Elkartea.

“El triunfo más importante de Bin Ladem fue provocar la reacción militarista estadounidense en el mundo árabe e islámico, ya que su lógica partía de atacar al enemigo lejano para derrotar al cercano, pues la intervención de EEUU propiciaría el radicalismo y, presumiblemente, permitiría a Al Qaeda granjearse apoyos sociales a su estrategia terrorista”. Así valora la muerte del líder terrorista a manos de EEUU José Abu-Tarbush, profesor de sociólogía en la Universidad de la Laguna, encargado de presentar en el festival de cine El Mundo y los Derechos Humanos la película Zindeeq del director Michel Khleifi.

El sociólogo José Abu-TarbushA juicio de este experto, de origen palestino, la muerte de Bin Laden supone “un descabezamiento parcial de la red terrorista que capitaneaba, pero sólo del núcleo central de Al Qaeda”, pues la red está integrada por otras organizaciones yihadistas afines como el AQMI (Al Qaeda del Magreb Islámico). Osama Bin Laden, recalca, “era su original y principal financiador, aglutinador, propagandista y símbolo, pero su lugarteniente, Ayman Al-Zawahiri, está considerado como su verdadero estratega y de hecho, es previsible que Zawahiri asuma ahora el liderazgo vacante dejado por Osama”.

En este sentido, Abu-Tarbush no establece ningún vínculo entre las consecuencias que puedan provocar la muerte de Bin Laden y las revueltas árabes, “ya que éstas y su triunfo parcial (en Túnez y Egipto) son la mejor demostración de la apuesta de las sociedades civiles árabes por la acción política de carácter eminentemente pacífico”. En su opinión, “la única violencia es la que imponen las fuerzas de (in)seguridad gubernamentales, no la ciudadanía que ha salido a la calle para exigir la apertura de sus sistemas políticos, el respeto a los derechos humanos, las libertades civiles y, en definitiva, la democratización”.

José Abu-Tarbush, autor de libros como La cuestión palestina: identidad nacional y acción colectiva e Islam y comunidad islámica en Canarias: prejuicios y realidades, se refirió también al atentado de la semana pasada en Marruecos y afirmó que por el momento se desconocen los autores de la masacre, “pese a que todo los indicios apuntan hacia el AQMI o algún que otro grupo afín a la red terrorista de Al Qaeda”. En cualquier caso, la ciudadanía marroquí “ha reafirmado su compromiso con la acción política pacífica y su rechazo al terrorismo”, sin ir más lejos en las celebraciones del Primero de Mayo, cuando los principales sindicatos “se sumaron a las demandas de reformas iniciadas por los jóvenes y una de las consignas más destacadas fue No al terrorismo, sí a las reformas”.

Sobre este asunto, el experto explicó que el triunfo de la revuelta tunecina “tuvo un indudable efecto de contagio en todo el mundo árabe, ya que desde un extremo al otro de su geografía, toda la ciudadanía árabe se ha hecho eco de las demandas de cambio político” y en este punto la sociedad palestina no ha sido una excepción.

Sin embargo, recalcó, “su particular situación de ocupación militar y división interna ha llevado a otro tipo de reivindicaciones”. En concreto, la más significativa fue la de exigir a sus principales fuerzas políticas, a los nacionalistas de Fatah y a los islamo-nacionalistas de Hamás, “que terminarán con su división, que sólo contribuía a socavar aún más, si cabe, la debilitada posición palestina frente a la ocupación israelí”.

Por ello, el acuerdo de reconciliación entre Fatah y Hamás supone, a su juicio, “un paso adelante en el fortalecimiento de la posición palestina que, cabe recordar, es el actor más débil en la ecuación del conflicto”. Así, “se puede considerar que dicho acuerdo ha sido fruto también de las revueltas árabes y de su mencionado eco en la sociedad palestina”.

En este punto, Abu-Tarbush hizo un llamamiento a la prudencia, porque “habrá que esperar que se materialice sobre el terreno con la formación de un gobierno de unidad nacional palestino y la convocatoria de elecciones legislativas y presidenciales dentro de un año”. No obstante, “es previsible que Israel haga todo lo posible por volver a dividir las filas palestinas como hizo en el pasado con el significativo apoyo estadounidense y la complicidad de algunos Estados miembros de la Unión Europea”.

“Estamos ante un nuevo escenario de la confrontación, dada la ofensiva diplomática palestina que solicitará el reconocimiento internacional del Estado palestino ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre. Washington es el principal aliado de Israel y Bruselas su principal socio comercial. Ambos gozan de la suficiente capacidad de poder y riqueza en las relaciones internacionales para que la emergencia de un Estado palestino independiente y soberano sea una realidad”, concluyó.
El juego del Ma - Jiang

La Red Navarra de Estudios Chinos, doctor
proyecto liderado por la UPNA e IPES Elkartea, Gastritis
en colaboración con la Escuela Oficial de Idiomas, sovaldi sale
ha organizado el 13 de mayo un Taller de Ma Jiang con el objetivo tanto de difundir este juego fundamental en la cultura china como de preparar jugadores para el II Campeonato Navarro de Ma Jiang que se celebrará el próximo 4 de julio.

Hay toda una cultura sobre el Ma jiang (??). Es un juego de orígenes legendarios pero que, en realidad tal y como lo conocemos, se remonta al final de la China imperial y que se exportó a Occidente a partir de 1920.

El Ma Jiang es un juego de orígenes legendarios que se exportó a Occidente a partir de 1920

El Ma jiang (o Mahjong) es un juego de mesa de origen chino que tiene por objeto formar grupos de fichas, como escaleras de números consecutivos de un mismo palo o bien tres o cuatro fichas iguales. Aunque las reglas para jugar son casi siempre las mismas, existen diferentes variantes. Aquí se enseñarán las de Hong Kong que por su sencillez están al alcance de todos.

Profesoras: Song Yuping y Mónica Yu
¿Cuándo?: El 13 de mayo de 17,30 a 20,30 horas
¿Dónde?: En el aula 28 de la Escuela Oficial de Idiomas.
¿Cuánto cuesta?: Es gratis pero hay que inscribirse. Sólo hay 20 plazas.
Inscripciones en IPES ELKARTEA, C/ Tejería 28, bajo.
Más información: 948 213279 o en la web de la Red Navarra de Estudios Chinos.

Fotografía:El Ham

  • Jornadas

Una misión de la Fundación del Consejo General de la Abogacía de España se desplazó hace unas semanas a Panamá, more about
a petición de IPES Elkartea. El objetivo ha sido realizar un informe independiente sobre el cumplimiento por el Estado panameño de las recomendaciones y requerimientos recibidos desde los diferentes mecanismos internacionales de protección de los derechos humanos.

Durante cuatro días, viagra
cuatro abogados de la Fundación visitaron las comunidades de Charco de la Pava y de Valle Rey, rx
afectadas por la construcción de la presa Chan 75. Allí se reunieron con los dirigentes de estas comunidades y sus abogados, que les relataron la dramática situación por la que atraviesan.

Este grupo de abogados aportará su punto de vista sobre la controvertida obra y su impacto en las comunidades Ngöbe

En la ciudad de Panamá también se entrevistaron con representantes de la Cancillería y del Ministerio de Justicia e Interior, el Defensor del Pueblo, el Director de Asuntos Étnicos y representantes de la empresa constructora y del Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos( OACNUDH).

El resultado de esta visita será la elaboración de un informe independiente. Este grupo de abogados aportará su punto de vista sobre la controvertida obra y su impacto en las comunidades Ngöbe.

>> Para saber más:

  • Imagen de la presa construida por la empresa AES/ChanguinolaUna misión de la Fundación del Consejo General de la Abogacía de España se desplazó hace unas semanas a Panamá, site
    a petición de IPES Elkartea. El objetivo ha sido realizar un informe independiente sobre el cumplimiento por el Estado panameño de las recomendaciones y requerimientos recibidos desde los diferentes mecanismos internacionales de protección de los derechos humanos.

    Durante cuatro días, nurse cuatro abogados de la Fundación visitaron las comunidades de Charco de la Pava y de Valle Rey, pharm
    afectadas por la construcción de la presa Chan 75. Allí se reunieron con los dirigentes de estas comunidades y sus abogados, que les relataron la dramática situación por la que atraviesan.

    Este grupo de abogados aportará su punto de vista sobre la controvertida obra y su impacto en las comunidades Ngöbe

    En la ciudad de Panamá también se entrevistaron con representantes de la Cancillería y del Ministerio de Justicia e Interior, el Defensor del Pueblo, el Director de Asuntos Étnicos y representantes de la empresa constructora y del Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos( OACNUDH).

    El resultado de esta visita será la elaboración de un informe independiente. Este grupo de abogados aportará su punto de vista sobre la controvertida obra y su impacto en las comunidades Ngöbe.

    >> Para saber más:

  • Imagen de la presa construida por la empresa AES/ChanguinolaUna misión de la Fundación del Consejo General de la Abogacía de España se desplazó hace unas semanas a Panamá, treatment
    a petición de IPES Elkartea. El objetivo ha sido realizar un informe independiente sobre el cumplimiento por el Estado panameño de las recomendaciones y requerimientos recibidos desde los diferentes mecanismos internacionales de protección de los derechos humanos.

    Durante cuatro días, treatment
    cuatro abogados de la Fundación visitaron las comunidades de Charco de la Pava y de Valle Rey, afectadas por la construcción de la presa Chan 75. Allí se reunieron con los dirigentes de estas comunidades y sus abogados, que les relataron la dramática situación por la que atraviesan.

    Este grupo de abogados aportará su punto de vista sobre la controvertida obra y su impacto en las comunidades Ngöbe

    En la ciudad de Panamá también se entrevistaron con representantes de la Cancillería y del Ministerio de Justicia e Interior, el Defensor del Pueblo, el Director de Asuntos Étnicos y representantes de la empresa constructora y del Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos( OACNUDH).

    El resultado de esta visita será la elaboración de un informe independiente. Este grupo de abogados aportará su punto de vista sobre la controvertida obra y su impacto en las comunidades Ngöbe.

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  • Imagen de la Red Navarra de Estudios Chinos

    La Red Navarra de Estudios Chinos – un proyecto liderado por la Universidad Pública de Navarra e IPES Elkartea – propone del 21 al 25 de marzo varias actividades bajo el título “Acercándonos a China”, health care
    de la mano del área de Actividades Culturales de la UPNA. Componen el programa dos películas, con nuestra profesora Berta Benarte a cargo de la presentación del tema y del coloquio posterior, y un Curso de Cocina China, impartido por Miguel Ángel Mateos. Es un buena muestra para conocer más la cultura, vida diaria y sociedad de ese gran país que es China.

    >> Para saber más

    • Charla
    • Cine
    • Exposición
    • Jornadas
    • Noticia

    Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

    Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, prostate
    provincia de Bocas del Toro (Panamá)
    .

    Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, viagra sale
    intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

    Mikel Berraondo, miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

    Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

    “Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2001, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

    Avance de la deforestación de la comunidad

    En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

    La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

    Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

    Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

    Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

    En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

    Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

    Cartel del proyecto de reasentamiento

    Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

    La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

    Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


    Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

    Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, prostate
    provincia de Bocas del Toro (Panamá)
    .

    Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, viagra sale
    intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

    Mikel Berraondo, miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

    Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

    “Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2001, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

    Avance de la deforestación de la comunidad

    En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

    La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

    Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

    Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

    Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

    En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

    Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

    Cartel del proyecto de reasentamiento

    Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

    La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

    Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


    Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

    Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, somnology
    provincia de Bocas del Toro (Panamá)
    .

    Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, viagra approved
    intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

    Mikel Berraondo, recipe
    miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

    Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

    “Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2001, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

    Avance de la deforestación de la comunidad

    En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

    La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

    Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

    Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

    Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

    En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

    Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

    Cartel del proyecto de reasentamiento

    Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

    La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

    Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


    Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

    Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, weight loss provincia de Bocas del Toro (Panamá).

    Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, infertility intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

    Mikel Berraondo, pilule miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

    Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

    “Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2001, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

    Avance de la deforestación de la comunidad

    En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

    La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

    Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

    Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

    Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

    En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

    Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

    Cartel del proyecto de reasentamiento

    Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

    La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

    Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


    Entrevista a Mikel Berraondo sobre el caso Chan 75 en Panamá

    Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

    Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, weight loss provincia de Bocas del Toro (Panamá).

    Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, infertility intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

    Mikel Berraondo, pilule miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

    Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

    “Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2001, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

    Avance de la deforestación de la comunidad

    En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

    La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

    Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

    Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

    Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

    En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

    Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

    Cartel del proyecto de reasentamiento

    Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

    La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

    Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


    Entrevista a Mikel Berraondo sobre el caso Chan 75 en Panamá

    Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

    Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, healthful
    provincia de Bocas del Toro (Panamá)
    .

    Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, more about
    intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

    Mikel Berraondo, miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

    Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

    “Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2001, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

    Avance de la deforestación de la comunidad

    En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

    La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

    Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

    Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

    Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

    En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

    Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

    Cartel del proyecto de reasentamiento

    Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

    La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

    Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


    Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

    Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, weight loss provincia de Bocas del Toro (Panamá).

    Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, infertility intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

    Mikel Berraondo, pilule miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

    Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

    “Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2001, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

    Avance de la deforestación de la comunidad

    En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

    La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

    Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

    Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

    Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

    En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

    Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

    Cartel del proyecto de reasentamiento

    Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

    La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

    Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


    Entrevista a Mikel Berraondo sobre el caso Chan 75 en Panamá

    Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

    Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, healthful
    provincia de Bocas del Toro (Panamá)
    .

    Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, more about
    intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

    Mikel Berraondo, miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

    Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

    “Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2001, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

    Avance de la deforestación de la comunidad

    En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

    La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

    Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

    Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

    Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

    En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

    Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

    Cartel del proyecto de reasentamiento

    Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

    La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

    Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


    Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

    Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, search
    provincia de Bocas del Toro (Panamá)
    .

    Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, medical
    intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

    Mikel Berraondo, purchase miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

    Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

    “Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2001, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

    Avance de la deforestación de la comunidad

    En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

    La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

    Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

    Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

    Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

    En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

    Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

    Cartel del proyecto de reasentamiento

    Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

    La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

    Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


    Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

    Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, weight loss provincia de Bocas del Toro (Panamá).

    Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, infertility intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

    Mikel Berraondo, pilule miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

    Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

    “Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2001, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

    Avance de la deforestación de la comunidad

    En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

    La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

    Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

    Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

    Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

    En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

    Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

    Cartel del proyecto de reasentamiento

    Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

    La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

    Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


    Entrevista a Mikel Berraondo sobre el caso Chan 75 en Panamá

    Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

    Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, healthful
    provincia de Bocas del Toro (Panamá)
    .

    Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, more about
    intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

    Mikel Berraondo, miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

    Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

    “Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2001, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

    Avance de la deforestación de la comunidad

    En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

    La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

    Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

    Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

    Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

    En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

    Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

    Cartel del proyecto de reasentamiento

    Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

    La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

    Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


    Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

    Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, search
    provincia de Bocas del Toro (Panamá)
    .

    Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, medical
    intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

    Mikel Berraondo, purchase miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

    Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

    “Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2001, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

    Avance de la deforestación de la comunidad

    En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

    La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

    Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

    Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

    Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

    En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

    Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

    Cartel del proyecto de reasentamiento

    Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

    La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

    Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


    Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

    Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, information pills
    provincia de Bocas del Toro (Panamá)
    .

    Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, patient
    intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

    Mikel Berraondo, miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y el Sistema Interamericano de Derechos Humanos a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

    Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

    “Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2011, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

    Avance de la deforestación de la comunidad

    En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

    La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

    Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

    Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

    Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

    En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

    Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

    Cartel del proyecto de reasentamiento

    Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

    La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

    Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


    Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

    Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, weight loss provincia de Bocas del Toro (Panamá).

    Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, infertility intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

    Mikel Berraondo, pilule miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

    Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

    “Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2001, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

    Avance de la deforestación de la comunidad

    En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

    La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

    Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

    Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

    Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

    En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

    Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

    Cartel del proyecto de reasentamiento

    Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

    La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

    Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


    Entrevista a Mikel Berraondo sobre el caso Chan 75 en Panamá

    Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

    Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, healthful
    provincia de Bocas del Toro (Panamá)
    .

    Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, more about
    intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

    Mikel Berraondo, miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

    Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

    “Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2001, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

    Avance de la deforestación de la comunidad

    En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

    La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

    Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

    Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

    Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

    En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

    Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

    Cartel del proyecto de reasentamiento

    Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

    La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

    Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


    Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

    Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, search
    provincia de Bocas del Toro (Panamá)
    .

    Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, medical
    intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

    Mikel Berraondo, purchase miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

    Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

    “Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2001, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

    Avance de la deforestación de la comunidad

    En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

    La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

    Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

    Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

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    En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

    Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

    Cartel del proyecto de reasentamiento

    Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

    La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

    Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


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    Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, information pills
    provincia de Bocas del Toro (Panamá)
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    Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, patient
    intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

    Mikel Berraondo, miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y el Sistema Interamericano de Derechos Humanos a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

    Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

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    Avance de la deforestación de la comunidad

    En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

    La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

    Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

    Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

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    En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

    Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

    Cartel del proyecto de reasentamiento

    Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

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    Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


    Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

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    intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

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    miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

    Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

    “Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2001, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

    Avance de la deforestación de la comunidad

    En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

    La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

    Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

    Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

    Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

    En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

    Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

    Cartel del proyecto de reasentamiento

    Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

    La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

    Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


    Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

    Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, weight loss provincia de Bocas del Toro (Panamá).

    Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, infertility intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

    Mikel Berraondo, pilule miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

    Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

    “Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2001, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

    Avance de la deforestación de la comunidad

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    La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

    Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

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    Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

    En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

    Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

    Cartel del proyecto de reasentamiento

    Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

    La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

    Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


    Entrevista a Mikel Berraondo sobre el caso Chan 75 en Panamá

    Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

    Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, healthful
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    Mikel Berraondo, miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

    Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

    “Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2001, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

    Avance de la deforestación de la comunidad

    En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

    La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

    Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

    Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

    Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

    En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

    Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

    Cartel del proyecto de reasentamiento

    Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

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    Mikel Berraondo, purchase miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

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    La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

    Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

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    Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

    La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

    Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


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    Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, information pills
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    Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, patient
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    Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

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    Avance de la deforestación de la comunidad

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    Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

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    Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

    En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

    Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

    Cartel del proyecto de reasentamiento

    Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

    La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

    Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


    Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

    Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, diabetes and Pregnancy
    provincia de Bocas del Toro (Panamá)
    .

    Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, thumb
    intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

    Mikel Berraondo, ed
    miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

    Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

    “Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2001, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

    Avance de la deforestación de la comunidad

    En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

    La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

    Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

    Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

    Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

    En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

    Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

    Cartel del proyecto de reasentamiento

    Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

    La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

    Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


    Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

    Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, symptoms
    provincia de Bocas del Toro (Panamá)
    .

    Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

    Mikel Berraondo, miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

    Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

    “Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2011, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

    Avance de la deforestación de la comunidad

    En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

    La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

    Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

    Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

    Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

    En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

    Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

    Cartel del proyecto de reasentamiento

    Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

    La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

    Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


    Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

    Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, weight loss provincia de Bocas del Toro (Panamá).

    Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, infertility intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

    Mikel Berraondo, pilule miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

    Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

    “Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2001, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

    Avance de la deforestación de la comunidad

    En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

    La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

    Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

    Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

    Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

    En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

    Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

    Cartel del proyecto de reasentamiento

    Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

    La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

    Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


    Entrevista a Mikel Berraondo sobre el caso Chan 75 en Panamá

    Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

    Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, healthful
    provincia de Bocas del Toro (Panamá)
    .

    Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, more about
    intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

    Mikel Berraondo, miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

    Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

    “Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2001, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

    Avance de la deforestación de la comunidad

    En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

    La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

    Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

    Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

    Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

    En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

    Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

    Cartel del proyecto de reasentamiento

    Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

    La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

    Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


    Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

    Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, search
    provincia de Bocas del Toro (Panamá)
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    intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

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    Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

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    Avance de la deforestación de la comunidad

    En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

    La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

    Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

    Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

    Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

    En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

    Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

    Cartel del proyecto de reasentamiento

    Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

    La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

    Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


    Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

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    provincia de Bocas del Toro (Panamá)
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    Mikel Berraondo, miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y el Sistema Interamericano de Derechos Humanos a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

    Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

    “Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2011, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

    Avance de la deforestación de la comunidad

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    La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

    Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

    Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

    Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

    En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

    Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

    Cartel del proyecto de reasentamiento

    Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

    La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

    Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


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    Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, diabetes and Pregnancy
    provincia de Bocas del Toro (Panamá)
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    Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, thumb
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    miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

    Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

    “Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2001, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

    Avance de la deforestación de la comunidad

    En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

    La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

    Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

    Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

    Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

    En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

    Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

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    Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

    La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

    Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


    Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

    Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, symptoms
    provincia de Bocas del Toro (Panamá)
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    Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

    Mikel Berraondo, miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

    Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

    “Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2011, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

    Avance de la deforestación de la comunidad

    En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

    La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

    Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

    Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

    Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

    En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

    Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

    Cartel del proyecto de reasentamiento

    Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

    La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

    Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


    Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

    Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola,
    provincia de Bocas del Toro (Panamá)
    .

    Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

    Mikel Berraondo, miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

    Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

    “Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2011, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

    Avance de la deforestación de la comunidad

    En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

    La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

    Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

    Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

    Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

    En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

    Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

    Cartel del proyecto de reasentamiento

    Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

    La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

    Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


    Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

    Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, weight loss provincia de Bocas del Toro (Panamá).

    Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, infertility intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

    Mikel Berraondo, pilule miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

    Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

    “Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2001, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

    Avance de la deforestación de la comunidad

    En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

    La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

    Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

    Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

    Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

    En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

    Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

    Cartel del proyecto de reasentamiento

    Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

    La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

    Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


    Entrevista a Mikel Berraondo sobre el caso Chan 75 en Panamá

    Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

    Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, healthful
    provincia de Bocas del Toro (Panamá)
    .

    Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, more about
    intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

    Mikel Berraondo, miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

    Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

    “Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2001, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

    Avance de la deforestación de la comunidad

    En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

    La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

    Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

    Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

    Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

    En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

    Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

    Cartel del proyecto de reasentamiento

    Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

    La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

    Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


    Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

    Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, search
    provincia de Bocas del Toro (Panamá)
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    Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, medical
    intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

    Mikel Berraondo, purchase miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

    Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

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    Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

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    Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

    Cartel del proyecto de reasentamiento

    Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

    La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

    Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


    Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

    Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, information pills
    provincia de Bocas del Toro (Panamá)
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    Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

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    En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

    La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

    Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

    Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

    Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

    En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

    Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

    Cartel del proyecto de reasentamiento

    Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

    La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

    Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


    Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

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    Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

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    Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

    Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

    Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

    En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

    Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

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    Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

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    Avance de la deforestación de la comunidad

    En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

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    Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

    Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

    En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

    Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

    Cartel del proyecto de reasentamiento

    Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

    La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

    Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


    Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

    Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola,
    provincia de Bocas del Toro (Panamá)
    .

    Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

    Mikel Berraondo, miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

    Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

    “Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2011, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

    Avance de la deforestación de la comunidad

    En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

    La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

    Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

    Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

    Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

    En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

    Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

    Cartel del proyecto de reasentamiento

    Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

    La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

    Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


    Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

    Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, tadalafil provincia de Bocas del Toro (Panamá).

    Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

    Mikel Berraondo, miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y el Sistema Interamericano de Derechos Humanos a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

    Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

    “Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2011, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

    Avance de la deforestación de la comunidad

    En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

    La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

    Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

    Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

    Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

    En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

    Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

    Cartel del proyecto de reasentamiento

    Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

    La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

    Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


    Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

    Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, weight loss provincia de Bocas del Toro (Panamá).

    Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, infertility intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

    Mikel Berraondo, pilule miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

    Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

    “Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2001, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

    Avance de la deforestación de la comunidad

    En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

    La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

    Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

    Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

    Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

    En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

    Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

    Cartel del proyecto de reasentamiento

    Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

    La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

    Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


    Entrevista a Mikel Berraondo sobre el caso Chan 75 en Panamá

    Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

    Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, healthful
    provincia de Bocas del Toro (Panamá)
    .

    Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, more about
    intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

    Mikel Berraondo, miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

    Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

    “Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2001, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

    Avance de la deforestación de la comunidad

    En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

    La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

    Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

    Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

    Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

    En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

    Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

    Cartel del proyecto de reasentamiento

    Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

    La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

    Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


    Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

    Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, search
    provincia de Bocas del Toro (Panamá)
    .

    Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, medical
    intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

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    Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

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    La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

    Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

    Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

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    Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

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    Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

    La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

    Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


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    provincia de Bocas del Toro (Panamá)
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    Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

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    Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

    Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

    En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

    Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

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    Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

    La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

    Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


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    Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

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    Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


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    Mikel Berraondo, miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

    Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

    “Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2011, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

    Avance de la deforestación de la comunidad

    En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

    La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

    Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

    Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

    Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

    En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

    Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

    Cartel del proyecto de reasentamiento

    Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

    La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

    Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


    Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

    Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola,
    provincia de Bocas del Toro (Panamá)
    .

    Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

    Mikel Berraondo, miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

    Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

    “Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2011, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

    Avance de la deforestación de la comunidad

    En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

    La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

    Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

    Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

    Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

    En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

    Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

    Cartel del proyecto de reasentamiento

    Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

    La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

    Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


    Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

    Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, tadalafil provincia de Bocas del Toro (Panamá).

    Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

    Mikel Berraondo, miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y el Sistema Interamericano de Derechos Humanos a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

    Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

    “Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2011, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

    Avance de la deforestación de la comunidad

    En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

    La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

    Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

    Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

    Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

    En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

    Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

    Cartel del proyecto de reasentamiento

    Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

    La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

    Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


    Red Navarra de Estudios Chinos

    El Área Internacional y de Derechos Humanos de IPES participa en una nueva edición de las jornadas sobre el mundo chino, case
    organizadas por la Red Navarra de Estudios Chinos, read more
    formada también por la Universidad Pública de Navarra y la empresa FUDE.

    La V edición de estas jornadas se dedica a “Taiwán, help
    otra realidad”

    Conoceremos esta gran isla del Pacífico Occidental, donde viven 23 millones de habitantes. Taiwán es la República de China, la primera nación democrática de Asia (1912), y ha alcanzado importantes niveles de desarrollo económico. Abierta a la diversidad cultural de las poblaciones asiáticas cercanas, cuenta con una sociedad civil pujante, deseosa de mantener la esencia de sus tradiciones culturales junto a la vitalidad de la modernización. En tensión permanente con la China continental, las fuerzas nacionalistas se establecieron en la isla, tras su derrota frente al Partido Comunista de China. Ahora, los Estados de un lado y otro del estrecho buscan fórmulas de acercamiento, no sin dificultades.

    Una exposición de fotografías de destacados artistas taiwaneses, dos charlas y dos películas con comentarios y coloquios componen un programa en el que además ha colaborado la Oficina Económica y Cultural de Taipei en España.

    Consulta el programa completo de las Jornadas.

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    Con la financiación de

    • Gobierno de Navarra
    • Ayuntamiento de Pamplona