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Nuestro compañero de IPES ELKARTEA, prosthesis
Mikel Berraondo López, pondrá cara a una campaña de la Unión Europea. Con motivo del ‘Año europeo del desarrollo’, el experto en derechos humanos sensibilizará a través de la iniciativa.

El experto en derechos humanos Mikel Berraondo López, miembro de IPES Elkartea y socio de Rights Advice, ha sido seleccionado por la Unión Europea y la Agencia Española de Cooperación (AECID) para participar en una campaña de difusión con motivo de la celebración del ‘Año europeo del desarrollo’. La Unión Europea ha seleccionado en cada país miembro a un grupo de ciudadanos que destaquen por su trayectoria en cooperación para que participen en una campaña de difusión y sensibilización social….

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Completamos nuestra noticia, con otro artículo que ha salido en Diario de Noticias, sobre éste tema. Para leer, pincha aquí

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El experto en derechos humanos Mikel Berraondo López, miembro de IPES Elkartea y socio de Rights Advice, ha sido seleccionado por la Unión Europea y la Agencia Española de Cooperación (AECID) para participar en una campaña de difusión con motivo de la celebración del ‘Año europeo del desarrollo’. La Unión Europea ha seleccionado en cada país miembro a un grupo de ciudadanos que destaquen por su trayectoria en cooperación para que participen en una campaña de difusión y sensibilización social….

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El experto en derechos humanos Mikel Berraondo López, miembro de IPES Elkartea y socio de Rights Advice, ha sido seleccionado por la Unión Europea y la Agencia Española de Cooperación (AECID) para participar en una campaña de difusión con motivo de la celebración del ‘Año europeo del desarrollo’. La Unión Europea ha seleccionado en cada país miembro a un grupo de ciudadanos que destaquen por su trayectoria en cooperación para que participen en una campaña de difusión y sensibilización social….sigue

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IPES Elkartea te invita el próximo miércoles 10 de junio, clinic
a las 20.00hs en C/ Tejería 28, bajo (Pamplona) a la charla sobre DERECHOS HUMANOS y EMPRESAS.

Empresas y derechos humanos se han convertido en un tema que los distintos Estados y empresas de todo el mundo no pueden ignorar por más tiempo. Por una parte, las empresas contribuyen de diversas maneras  al respeto de los derechos humanos, como, por ejemplo, facilitando el acceso a un empleo digno y condiciones de vida adecuadas. Por otra, las actividades empresariales también pueden provocar resultados adversos para los derechos humanos como los impactos medioambientales que afectan a los derechos de las personas, y otros muchos casos que no suelen atraer la atención de la comunidad internacional. Además, somos testigos de un creciente reconocimiento internacional del papel de los derechos humanos en el desarrollo sostenible, así como de la contribución que las empresas pueden y deberían llevar a cabo en relación a ciertos problemas globales como el cambio climático, la pobreza o la desigualdad.

Desde el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas se adoptó unánimemente los Principios Rectores sobre las empresas y los derechos humanos. Un número creciente de Estados y empresas está tomando medidas reales para poner en práctica los tres pilares de estos Principios Rectores: el deber del Estado de proteger los derechos humanos, la responsabilidad de las empresas de respetarlos y el derecho de las víctimas a acceder a remedios  eficaces. Sin embargo, los mayores desafíos se centran aún en la implementación.

Para profundizar en estas cuesiones nos acompañará Mikel Berraondo, experto internacional en Derechos Humanos y miembro del Area Internacional de IPES Elkartea, recientemente elegido por la UE y la AECID como uno de los rostros de la cooperación española en el año europeo del desarrollo, 2015.

Esta actividad está enmarcada en el proyecto “Xª Muestra de cine y Derechos Humanos” financiado por Fundación Felipe Rinaldi, Ayuntamiento de Pamplona y Gobierno de Navarra.

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IPES Elkartea te invita el próximo miércoles 10 de junio, somnology
a las 20.00hs en C/ Tejería 28, shop
bajo (Pamplona)
a la charla sobre DERECHOS HUMANOS y EMPRESAS.

Empresas y derechos humanos se han convertido en un tema que los distintos Estados y empresas de todo el mundo no pueden ignorar por más tiempo. Por una parte, las empresas contribuyen de diversas maneras  al respeto de los derechos humanos, como, por ejemplo, facilitando el acceso a un empleo digno y condiciones de vida adecuadas. Por otra, las actividades empresariales también pueden provocar resultados adversos para los derechos humanos como los impactos medioambientales que afectan a los derechos de las personas, y otros muchos casos que no suelen atraer la atención de la comunidad internacional. Además, somos testigos de un creciente reconocimiento internacional del papel de los derechos humanos en el desarrollo sostenible, así como de la contribución que las empresas pueden y deberían llevar a cabo en relación a ciertos problemas globales como el cambio climático, la pobreza o la desigualdad.

Desde el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas se adoptó unánimemente los Principios Rectores sobre las empresas y los derechos humanos. Un número creciente de Estados y empresas está tomando medidas reales para poner en práctica los tres pilares de estos Principios Rectores: el deber del Estado de proteger los derechos humanos, la responsabilidad de las empresas de respetarlos y el derecho de las víctimas a acceder a remedios  eficaces. Sin embargo, los mayores desafíos se centran aún en la implementación.

Para profundizar en estas cuesiones nos acompañará Mikel Berraondo, experto internacional en Derechos Humanos y miembro del Area Internacional de IPES Elkartea, recientemente elegido por la UE y la AECID como uno de los rostros de la cooperación española en el año europeo del desarrollo, 2015.

Esta actividad está enmarcada en el proyecto “Xª Muestra de cine y Derechos Humanos” financiado por Fundación Felipe Rinaldi, Ayuntamiento de Pamplona y Gobierno de Navarra.

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Baadaye MG_2211

Desde el Área Internacional y de Derechos Humanos de IPES Elkartea presentamos dos nuevas unidades didácticas, discount RX
material de apoyo en el trabajo de educadores y educadoras en materia de Derechos Humanos.

El material didáctico facilitado desde www.cineddhh.org está elaborado en base a las proyecciones “Baadaye” y “Lake Victoria Children”, ampoule
documentales elaborados desde la plataforma www.nosololfilms.org, visit
para abordar la realidad sobre las minorías en África.

A través de un sencillo registro en  www.cineddhh.org podéis acceder al contenido de éstas y otras unidades y guías didácticas que permiten abordar un trabajo educativo sobre los Derechos Humanos desde el cine, para su utilización en el ámbito formal como no formal. Además del material didáctico para educadores y educadores se ofrecen actividades concretas sobre las temáticas tratadas en la proyección, así como el acceso directo al visionado de los documentales.

“Baadaye” está centrada en las dificultades vividas por las personas con albinismo en Tanzania. En el caso de “Lake Victoria de Children”, se trata de un documental sobre la situación de niños y niñas, en su mayoría huérfanos como consecuencia del VIH que afecta especialmente a comunidades como Ukerewe en Tanzania.

Esta actuación está enmarcada en el proyecto “Xª Muestra El Cine, El Mundo y Los Derechos Humanos” impulsada por IPES Elkartea en agrupación con Fundación Felipe Rinaldi y Grupo Intercultural Almáciga, y con la colaboración de Amnistía Internacional Navarra y Medicos del Mundo Navarra. La trayectoria de diez años en el desarrollo de actuaciones de sensibilización en Derechos Humanos a través del cine nos permite actualmente contar con distintos recursos educativos para uso tanto en el ámbito forma como no formal, disponible actualmente a través de la web www.cineddhh.org.

Esperamos que resulte de su interés, en especial, a aquellas personas del ámbito profesional o voluntariado y vinculadas a centros de educación secundaria, organizaciones sociales juveniles, de tiempo libre, organizaciones de mujeres, entidades defensoras de los Derechos Humanos y de participación ciudadana.

Para cualquier consulta o aportación les agradecemos se comuniquen por correo a través de internacionalddhh@ipesnavarra.org

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IPES Elkartea te invita el próximo miércoles 20 de mayo, a las 20.00hs en C/ Tejería 28, bajo (Pamplona) a la proyección de cortos sobre MINORÍAS EN ÁFRICA: homosexualidad en Uganda, albinismo en Kenia y Tanzania y conflictos territoriales entre Maasais y Estado Tanzano.

De la mano de Luis Arellano, fotógrafo, profesor y documentalista, proyectaremos siguientes cortos sobre tres realidades diferentes de la actualidad en África:

Memorandum in memoriam” retrata la homofobia en el continente a raíz de la presentación en el Parlamento de Uganda de la Anti Homosexuality Bill.

Joyce” presenta la discriminación ejercida hacia las personas con albinismo en África.

Maasai Culture in Loliondo” sobre conflicto Maasai, de Insightshare, organización social que realiza formación en video participativo.

Nos acompañará Luis Arellano, colaborador habitual en el Area Internacional de IPES Elkartea. Foto?grafo, profesor y documentalista navarro involucrado en proyectos de cooperacio?n al desarrollo y activismo pro derechos humanos. Compagina sus labores docentes en audiovisual y derechos humanos con trabajos audiovisuales de denuncia contra las vulneraciones de derechos fundamentales y la justicia social por todo el mundo. Impulsor de la plataforma www.nosolofilms.org, asociación sin ánimo de lucro que busca promover la educación y el respeto a los Derechos Humanos a través de la difusión gratuita en Internet de documentales de contenido social y humanitario, que denuncian vulneraciones de derechos humanos. Aúna en una web el visionado con el crowdfounding; de hecho, uno de sus objetivos es gestionar las donaciones realizadas por el público para permitir la mejora de las condiciones de vida de los protagonistas de las historias.

Esta actividad está enmarcada en el proyecto “Xª Muestra de cine y Derechos Humanos” financiado por Fundación Felipe Rinaldi, Amnistía Internacional Navarra,

Ayuntamiento de Pamplona y Gobierno de Navarra.

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Carlos Caro, <a href=this web Luis Arellano y A? ngeles Mun?iz Cacho?n” width=”540″ height=”340″ class=”aligncenter size-full wp-image-2541″ />

Por segundo año presentes en la Muestra, y en esta ocasión como organizadores, la plataforma Nosolofilms cerró una semana de cine mostrándonos varios escenarios de África a través de cuatro cortometrajes (‘Baadaye’, ‘Lake Victoria Children’, ‘Un día de Campo’ y ‘Punishment Island’) que buscan en última instancia conseguir financiación para ayudar a sus protagonistas. A ello se sumó el documental ‘Mama Adèle’ producido por la asturiana Fundación El Pájaro Azul. Para comentar todos los cortos se contó con la presencia de las tres personas encargadas de la dirección: Carlos Caro, Luis Arellano y Ángeles Mun?oz Cacho?n.

En su primer vistazo a África, ‘Baadaye’ retoma un tema que ya interesó a Luis Arellano en las propuestas presentadas en la IX Muestra: la discriminación a las personas albinas en África. Si en 2013 la protagonista era Joyce Matthew, una mujer de Kenia, en esta ocasión Nosolofilms viaja a la Isla Ukerewe, donde se da una mayor concentración de personas con albinismo, dado que en su niñez muchas fueron abandonadas en aquel lugar por sus familias.

En los últimos años, las personas albinas han sufrido numerosas matanzas y son objeto de superstición y rechazo. La cosa llega al punto de que nadie compartirá jabón ni tomará una bebida en una taza que previamente haya sido usada por alguien con albinismo. De hecho, la mayoría han de comer aparte. “La creencia general es que no somos personas productivas y vivimos estigmatizadas”, dice uno de los protagonistas.

Protagonistas del documental Baadaye

En esta isla se encuentra una de las sedes de la Tanzania Albinism Society (TAS), donde se trabaja para lograr que estas personas desarrollen proyectos que generen ingresos, dado que por el rechazo no son pocas las trabas que encuentran para desempeñar un trabajo.

Luis Arellano indica que, gracias a la proyección y difusión del documental sobre albinismo del año pasado, “conseguimos 4.000€ y Joyce ya tiene casa, los niños están escolarizados y poquito a poco le hemos resuelto un poco la situación”.

La segunda historia de Nosolofilms nos muestra la actividad de otra organización sin ánimo de lucro: la Lake Victoria Children (LVC) que acoge niños huérfanos cuyos padres han fallecido de sida. LVC treabaja en la integración a través de la convivencia diaria en grupo realizando distintas actividades.

El tercer cortometraje, premio al mejor documental en el último certamen del Notodofilmfest, mezcla de una manera muy inteligente la narración del día a día de la vida de un niño de Madrid con la dura realidad a la que se enfrentan muchos niños y niñas de Uganda trabajando en canteras como la de Kabale.

La última propuesta de Nosolofilms nos acerca a la escalofriante ‘Isla del castigo’ en el Lago Bunyonyi de Uganda. Carlos Caro explica que hasta hace apenas 25 años “estuvo funcionando una forma de castigo a las mujeres adúlteras que se quedaban embarazadas”, consistente en dejarlas abandonadas en una pequeña isla de apenas 30m² hasta que morían de hambre –por no saber nadar para poder escapar– o eran rescatadas por un hombre pobre que no les pagara una dote. Existen aún mujeres vivas que sobrevivieron a este cuento de terror. Esta pieza documental se puede ver en la web de LaCajaTonta.tv.

Punishment Island

Cerrando la X Muestra se presentó el cortometraje ‘Mama Adèle’ en el que se muestra la vida diaria de un grupo de mujeres de Kinsasa, la capital de la República Democrática del Congo. Haciendo frente a la inmensa pobreza que vive la población, una docena de mujeres colabora en proyectos comunes tejiendo o haciendo abalorios con los que poder sacar a sus familias adelante.

La directora, Ángeles Muñoz Cachón, relata que “Kinsasa es una ciudad con cerca de 10 millones de habitantes, pero sin infraestructuras. A mí me impresionaba que mirara para donde mirara, durante kilómetros, todo era miseria y pobreza. En muchos sitios no hay agua potable ni alcantarillado, ni luz eléctrica a ciertas horas”.

En palabras de Carlos Caro, “Congo puede ser el país más rico del mundo: todos llevamos un trozo de Congo en el bolsillo, pues el 80% de las reservas de coltán están en el Congo. Además, “tienen diamantes, tienen oro y ahora –lo peor que les podía pasar– han encontrado petróleo”. Pero esa inmensa riqueza natural no llega a la población: es un país maldito por su riqueza.

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Timbuktu

La cuarta jornada de la X Muestra de Cine y DDHH de Pamplona nos trasladó de nuevo a África, visit web esta vez para analizar cómo los fundamentalismos atentan contra los derechos, this con la película ‘Timbuktu’. El antropólogo Alberto Lo?pez Bargados se ocupó en esta ocasión de aportar el contexto necesario para comprender mejor el filme.

En medio de una enorme inestabilidad fruto de la rebelión tuareg de 2012 en el noroeste de Malí (en una gran región llamada Azawad), un conglomerado de grupos diversos (MNLA, Ansar Dine, Movimiento para la Unicidad y la Yihad en África Occidental) ocupan el área de la mítica ciudad de Tombuctú. El establecimiento de la sharia o ley islámica en la región empieza a imponer férreas normas de conducta a sus habitantes.

A la prohibición de la música, jugar al fútbol, fumar o que las mujeres tengan las manos visibles, se suman sentencias de detención, azotes y hasta lapidaciones, que poco a poco van minando la moral de residentes de la ciudad. Con unas imágenes de gran belleza y una música fascinante, el contraste entre la aparente apacible vida previa y las imposiciones de los recién llegados es intenso.

Las personas de Tombuctú, hastiadas por la situación, acaban revelándose con pequeños actos de desobediencia individuales, siendo conscientes de lo qué se juegan por ello.

Alberto López Bargados en la X Muestra

Sin embargo, Alberto López Bargados matiza que esto es una “visión maniquea” del escenario, ya que se transmite que “ese yihadismo, ese Islam fanatizado, viene del exterior, no está allí”. Sin embargo, el antropólogo defiende que esto “no es cierto: Tombuctú ha sido prácticamente desde el siglo XIII un centro de producción de discurso islámico que ha irradiado para todo el África Occidental y la UMA. Esta ideología yihadista o salafista, que es verdad que está financiada por Qatar y Arabia Saudí, está presente en ese territorio desde los años 40 –y con seguridad los años 50– del siglo XX. Para un número muy importante de personas que viven en la región de Tombuctú, la imposición de la sharia en su vida cotidiana no constituyó una novedad especialmente importante con respecto a los mecanismos con los que regulaban las relaciones interpersonales con anterioridad a la llegada del yihadismo. En materia civil la sharia estaba plenamente operativa cotidianamente en esas zonas.”

El antropólogo de la Universidad de Barcelona busca con su explicación dejar claro que “este esquema cómodo de separar un Islam bueno de un Islam malo es el que ha justificado la intervención militar francesa sobre este territorio” en el cual el país galo tiene grandes “intereses geoestratégicos: las minas de Uranio de Niger, muy cerca de la frontera de Malí y que abastecen en un 80% a las centrales nucleares que tiene Francia”. Y recuerda que estas simplificaciones ya se han hecho en otras intervenciones como Irak o Afganistán.

La realidad siempre es mucho más compleja: “El Islam no es únicamente una práctica religiosa sino que también es una opción política que se tiene que declinar en términos geoestratégicos. La escena geoestratégica global del Islam” la controlan tres o cuatro “superpotencias islámicas: Qatar, Arabia Saudí, Irán y –y añadiría Turquía– compiten por imponer su propio criterio doctrinal, que es una forma de imponer sus propios intereses políticos y geoestratégicos. Toda la UMA asiste a una especie de guerra fría donde los verdaderos contendientes no entran físicamente en conflicto, pero lo que hacen es financiar –como hizo EEUU y la URSS durante la Guerra Fría– milicias terceras para que luchen en defensa de sus intereses. Todo eso ahí está presente.”

Aunque el escenario es mucho más diverso y complicado de la visión aparentemente simplista que transmite el filme, lo cierto es que –de cualquier manera– (sea por causas religiosas, políticas o simples tradiciones), una vez más asistimos a la realidad de la violación de derechos de las personas que viven en aquellas regiones en las que se juegan todo tipo de intereses variados.

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Hirut

El segundo día de la X Muestra de Cine y Derechos Humanos de Pamplona nos transportó a África de la mano de ‘Difret’ (del director etíope Zeresnay Berhane), sildenafil con el análisis de la escritora y activista africana Remei Sipi (presidenta de la asociación de Mujeres Guineanas E’Waiso Ipola).

El filme retrata la historia de Hirut, una joven de 14 años que a la salida de la escuela es raptada por un grupo de hombres para ser violada y luego obligada a contraer matrimonio con uno de ellos. En medio del horror, Hirut mata en defensa propia al que iba a ser su marido. Cuando es abocada por ello a la pena de muerte, la abogada Meaza Ashenafi y la asociación Andinet se hacen con de su defensa legal, no sólo para intentar salvarla a ella, sino para acabar con una práctica salvaje aún muy presente en la Etiopía rural.

A través de esta historia basada en hechos ocurridos hace apenas una década, descubrimos la dura realidad del matrimonio por rapto, una abominable práctica aún tristemente extendida por muchos países del mundo. Remei Sipi deja claro que detrás de estos actos “no está la religión, es la tradición”; y añade que “cuando la tradición atropella los Derechos Humanos, se ha de ir contra la tradición”. Esta máxima es la que debió llevar a Meaza Ashenafi a emprender una cruzada para defender los derechos de las mujeres etíopes y conseguir que de una vez se hiciera justicia, aplicando leyes que hasta entonces eran papel mojado.

La película nos muestra el contraste entre la África rural y la urbana, dos escenarios cercanos físicamente pero que mantienen una gran distancia en la aplicación de los derechos. En el mundo rural, aún hoy en día, la justicia la aplican unos ‘consejos de ancianos’ en los que, lejos de la imagen idílica que se tiene de ellos, sólo vemos hombres guiados por la tradición aplicando sentencias desgarradoras como las del filme: condenan a Hirut a pagar económicamente la muerte de su violador y, además, verse desterrada; y si osara regresar con su familia, sería asesinada. La propia película nos da la clave: el Ministerio de Justicia no se entromete allá donde la ley la marca la tradición.

Remei Sipi en la Muestra

Remei Sipi apunta otro hecho a tener en cuenta de la historia que aborda el largometraje: vemos que “la abogada, dentro de las dificultades, al menos podía ejercer de abogada. Hay zonas de África en las que esto es imposible y hay atropellos –tanto de hombres como mujeres– que quedan en el anonimato. Hoy sigue habiendo casos de desaparecidos que no salen en los periódicos”, y es que estos sólo destacan aspectos económicos de “países emergentes”, que en realidad son “zonas urbanas y los cuatro que viven de ellas”. Sipi señala que “la zona rural africana sigue estando en la misma situación que hace 15 ó 20 años, que nadie nos engañe”. Denuncia, por ello, que de África sólo interesa el petróleo y los recursos de algunos de sus países, y ninguna nación occidental se preocupa de las violaciones de derechos.

La ensayista profundizó en la crítica a la escasa o nula difusión que dan los medios a lo que ocurre en África: “Una escritora de Zimbabue dijo ‘¿cuándo hablarán de las mujeres africanas si no ganamos el premio Nobel?’” Y acaba su denuncia indicando que “la mujer africana va trabajando poco a poco, pero como todo lo que concierne al continente africano, es invisible, no se sabe”.

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mugarik

Cortos sobre resistencia a la globalización.

El grupo de soberanía alimentaria de Mugarik Gabe Nafarroa e IPES Elkartea, treat
presentan el trabajo de Victor Burgos, Documentalista uruguayo que viene de un encuentro Internacional realizado en Italia para unir los esfuerzos de productoras/es, consumidoras/es, cocineras/os, etc de cara a garantizar la soberanía alimentaria de los pueblos. Seguir leyendo

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Con muy buena acogida recibió Pamplona la presentación de la plataforma No Solo Films en el último día de la IX Muestra de Cine y Derechos Humanos. Impulsada -entre otros- por Luis Arellano y Carlos Caro, otolaryngologist directores de los tres cortometrajes proyectados en la Muestra, hair No Solo Films es una asociación sin ánimo de lucro que acaba de desembarcar en la Red. No Solo Films busca promover la educación y el respeto a los Derechos Humanos a través de la difusión gratuita en Internet de documentales de contenido social y humanitario que denuncian vulneraciones de derechos humanos. Aúna en una web el visionado con el crowdfounding; de hecho, uno de sus objetivos es gestionar las donaciones realizadas por el público para permitir la mejora de las condiciones de vida de los protagonistas de las historias.

Las tres primeras narraciones en aterrizar en la plataforma, y también en la Muestra de Cine, nos acercan a distintas realidades de África.

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La Escuela de Pueblos Indígenas y Derechos Humanos “Mujeres Indígenas y otras formas de sabiduría”, discount
se lanza con apoyo de la Unión Europea a través del proyecto que IPES Elkartea y Fuerza de Mujeres Wayuu, illness
están desarrollando en La Guajira, rx
Colombia. Seguir leyendo

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Golpistas en Malí

Sahel significa costa y nombra al espacio geográfico, cheap del Atlántico al Mar Rojo, que comunica el sur del Magreb con el África subsahariana. En gran parte desierto y población esencialmente nómada, fue ruta comercial del norte al sur y de las caravanas de los reinos africanos hacia el Mediterráneo. Ahora se ha convertido en un polvorín, devastado además por la sequía. La acción de las milicias yihadistas se extiende por Malí; sur de Argelia; norte de Níger y Nigeria; Mauritania y hasta Somalia.

Sobre ello debatiremos el próximo 20 de noviembre, martes con Javier Aisa y Enrique Abad en la charla y debate “¿Intervenir en el Sahel? Malí, guerra y hambre en el desierto”

  • 20 de nov., martes
  • 19:45 horas
  • Civican – Auditorio
  • (Avda. Pío XII 2)
  • Entrada libre

Mientras tanto, te recomendamos la lectura de los siguientes artículos:

  • Opinión

Militares golpistas de Malí

Los soldados golpistas de Malí no tenían futuro tras la condena y el embargo impuestos por los países vecinos de la Comunidad Económica de Estados del África Occidental (CEDEAO), population health
apoyada por Francia, sovaldi sale
antigua potencia colonial. Uno de los objetivos de la junta del capitán Sanogo era contrarrestar la insurrección armada de los tuaregs. Pero las milicias del Movimiento Nacional del Azawad (MNLA) y del grupo yihadista Insar Dine, además de Al Qaeda del Magreb (AQMI), han aprovechado el caos en la capital Bamako para lanzar una rápida ofensiva y llegar hasta Tombuctú, la ciudad de los 333 santos del islam, encrucijada religiosa, cultural, de las redes comerciales y de las migraciones que atraviesan el Sáhara. Sin experiencia, liderazgo y alianzas políticas internas, el directorio militar ha sido aislado y derrotado.
Ahora, la quiebra del Estado maliense exige unidad, fortaleza y no disputas internas. Porque el problema más importante de Malí es su práctica ruptura, una vez que el MNLA ha declarado la independencia de Azawad, el “territorio de la trashumancia”, en la mitad norte del país.
La escasa beligerancia del presidente derrocado, Amadou Toumani Touré (denominado ATT) ante los rebeldes, la delincuencia y el narcotráfico y el desvío a manos privadas de los fondos para la guerra figuran entre las causas del golpe. Su detonante más inmediato fueron las protestas de las mujeres de los soldados – víctimas en los combates – que reclamaron más suministros en armas y alimentos.
Sin embargo, la crisis de Malí refleja otros problemas más profundos del país, trasladables a buena parte de África: estados patrimoniales, militarismo, empobrecimiento e injerencias extranjeras
ATT acabó en 1991 con la dictadura de 23 años dirigida por Moussa Traoré. Luego, cambió el uniforme por el traje de civil y desde 2002 ganó dos elecciones. Emprendió reformas y planes de desarrollo. El multipartidismo sustituyó al partido único. Pero, al cabo de los años, la peculiar “política del consenso” de ATT, ha significado un claro retroceso de la democracia. Nuevas estructuras burocráticas dieron lugar al clientelismo. En aras del lema “amigo de todos y nadie como enemigo” los pactos fagocitaron a casi toda la clase política y consolidaron una jefatura del Estado paternalista. El poder político y económico acabó confiscado por el grupo social y militar partidario de ATT. Con la excusa de que la construcción nacional requiere unanimidad, se compró a los medios de comunicación y las voces discordantes desaparecieron por la fuerza. La máxima africana “no puede haber dos caimanes machos en un solo brazo de un río” se impuso en Malí a la tesis de que el buen gobierno precisa una oposición sólida y viva.
Muchas fronteras de África separan pueblos, culturas, etnias, clanes y formas de vida. Son resultado de una descolonización cuyo propósito fue crear estados frágiles y dependientes para que las metrópolis (sobre todo París con la red Françafrique) mantuvieran su influencia política y económica. Los tuaregs son un ejemplo, distribuidos en Argelia, Níger, Chad, Mauritania, Burkina y Malí, países en los que han protagonizado varias rebeliones. Los diversos gobiernos centralistas de Bamako han marginado a la población tuareg: mínimo acceso al empleo en la administración; abandono cultural; juventud sin trabajo y educación; precariedad en las condiciones de vida y escasa representación institucional. Las organizaciones tuareg han reivindicado al menos el reconocimiento de su identidad cultural y un reparto más igualitario de los recursos de Malí. Ante la negativa como respuesta, proclamaron el derecho a la autodeterminación y ahora la independencia.
En la medida que las formaciones estatales postcoloniales obedecieron más a las antiguas posesiones de las potencias occidentales y a sus intereses y los de las nuevas elites africanas que a la decisión libre a sus poblaciones, podría revisarse el principio de inmovilidad de las fronteras. En los años 50, Francia jugó con el proyecto de un Estado sahariano que incluyera Malí, Níger, Chad y el sur de Argelia. Eritrea y Sudán del Sur son estados recientes reconocidos internacionalmente. En Somalia, Puntlandia y Somalilandia van por libre. No obstante, es obligado comprobar también que la disgregación de los países ya establecidos en África puede acarrear más conflictos que ventajas: desplazamientos forzados; reanudación de la violencia; regímenes donde las identidades étnicas, clánicas, lingüísticas, culturales y religiosas excluyan al resto y nieguen los derechos de ciudadanía de todas las poblaciones en términos de igualdad. Añadamos las dificultades que se pueden generar para una integración económica imprescindible y nuevas ataduras a potencias externas.
Los militares africanos son actores principales de tablero político por su organización jerárquica y una posición de fuerza al controlar las armas. Desde las independencias, hace 51 años, ha habido 34 pronunciamientos en África Occidental. La excusa de salvar el país ha permitido restaurar autocracias. Muchos ejércitos son sinónimo de represión de sus poblaciones y actúan al dictado de los líderes de sus clanes. En Malí la oficialidad se hereda y el reclutamiento responde a la necesidad de obtener un trabajo para salir del paro endémico más que a la convicción de ser un instrumento para la defensa nacional. Las fuerzas armadas malienses reflejan el malestar general del país. La distancia de la clase política y los oficiales de alta graduación respecto a la sociedad y en ella los soldados con sus mandos de menor rango es enorme y reveladora. De hecho, ningún comandante, coronel y general se sumaron al golpe.
Alrededor de la mitad de la población maliense sobrevive con 1,25 dólares. Sólo cuenta con 439 unidades industriales, mientras Costa de Marfil posee 6.000 y Senegal 4.000. Sin embargo, Malí dispone de recursos: es el primer productor de algodón al sur del Sáhara y el 12º mundial (2004). Produce legumbres, cereales y frutas. Su cabaña ganadera supera en cantidad a sus habitantes (15 millones de personas) y el oro representa el 75 % de sus exportaciones. Otros minerales están sin explotar. Pero, la mayor parte de sus productos no se destinan al comercio local y a la autosubsistencia, sino a la exportación. Los precios se fijan en los mercados internacionales no en Bamako. La devaluación del franco CFA a finales de los años 90 impidió la acumulación de capital destinado a inversiones endógenas. La política de ajuste estructural, exigida por las instituciones financieras internacionales, liquidó empresas públicas, las subvenciones a los productos básicos para la alimentación y originó una elite empresarial poco emprendedora y ligada a las compañías extranjeras, que no han reinvertido en Malí sus beneficios. Completan el empobrecimiento, el hundimiento de los precios del algodón en 2005; la corrupción a pequeña escala en la vida diaria y a mayor nivel en el gobierno y el descenso de las remesas de la emigración debido a la crisis económica en Europa. A pesar de todo, sobresalen iniciativas de cooperación internacional al desarrollo: Entre 2008 y 2011, Navarra ha destinado alrededor de 2,6 millones de euros para ocho proyectos de cuatro ONGds, dedicados a salud, agua, infraestructuras…Algunos de ellos se encuentran en plena zona bélica.
Después de la división de Malí, la prioridad de los estados vecinos y de Francia es garantizar la seguridad regional. El primer paso ha sido el pacto con los militares sublevados, el traspaso del poder al presidente de la Cámara, como señala la Constitución, y la convocatoria de nuevos comicios. Se perfila la creación de una zona de interposición en la frontera, marcada por el levantamiento en el norte de Malí. La negociación con los tuareg será más complicada, si el MNLA no se enfrenta a los yihadistas de Insar Dine y a los seguidores de Al Qaeda y controla el tráfico de armas y droga en este territorio. En todo caso, la independencia de Azawad es un hecho consumado, difícil de evitar salvo con otra guerra. Pero, el enemigo principal son los grupos yihadistas desde Malí a Somalia y del sur de Argelia al norte de Nigeria. Cada uno de ellos con sus ambiciones locales, si bien con la idea común de imponer una interpretación del islam intolerante y violenta. Los dirigentes de la CEDEAO hablan de organizar una fuerza militar de 3.000 soldados dispuestos a intervenir. No es tan sencillo. Faltan medios, una tradición militar común, estructura y dinero. Francia podría asegurar la logística, a cambio de abrir una base en Malí que sumar a las de Burkina, Chad y Yibuti, pero debe limitar sus exigencias, en pleno tiempo electoral, porque correría peligro la vida de sus nacionales secuestrados. Estados Unidos siempre ha querido trasladar el mando militar de Africom de Alemania a esta zona de África y participar en operaciones contra el terrorismo yihadista. Chocan con Argelia, que rechaza cualquier injerencia en su área de influencia y quiere el mando con la intención de impedir que esta región se parezca cada vez ma? a las zonas tribales afgano-pakistaníes.
El Sahel se configura desde hace años, y ahora con toda claridad, como un escenario geográfico en disputa. Mejor sería que los recursos económicos para los despliegues armados se destinaran a prevenirlos y a contener la hambruna que empieza a extenderse por aquellas tierras.

Sankoré mosque, Timbuktu

Militares golpistas de Malí

Los soldados golpistas de Malí no tenían futuro tras la condena y el embargo impuestos por los países vecinos de la Comunidad Económica de Estados del África Occidental (CEDEAO), herpes
apoyada por Francia, antigua potencia colonial. Uno de los objetivos de la junta del capitán Sanogo era contrarrestar la insurrección armada de los tuaregs. Pero las milicias del Movimiento Nacional del Azawad (MNLA) y del grupo yihadista Insar Dine, además de Al Qaeda del Magreb (AQMI), han aprovechado el caos en la capital Bamako para lanzar una rápida ofensiva y llegar hasta Tombuctú, la ciudad de los 333 santos del islam, encrucijada religiosa, cultural, de las redes comerciales y de las migraciones que atraviesan el Sáhara. Sin experiencia, liderazgo y alianzas políticas internas, el directorio militar ha sido aislado y derrotado.
Ahora, la quiebra del Estado maliense exige unidad, fortaleza y no disputas internas. Porque el problema más importante de Malí es su práctica ruptura, una vez que el MNLA ha declarado la independencia de Azawad, el “territorio de la trashumancia”, en la mitad norte del país.
La escasa beligerancia del presidente derrocado, Amadou Toumani Touré (denominado ATT) ante los rebeldes, la delincuencia y el narcotráfico y el desvío a manos privadas de los fondos para la guerra figuran entre las causas del golpe. Su detonante más inmediato fueron las protestas de las mujeres de los soldados – víctimas en los combates – que reclamaron más suministros en armas y alimentos.
Sin embargo, la crisis de Malí refleja otros problemas más profundos del país, trasladables a buena parte de África: estados patrimoniales, militarismo, empobrecimiento e injerencias extranjeras
ATT acabó en 1991 con la dictadura de 23 años dirigida por Moussa Traoré. Luego, cambió el uniforme por el traje de civil y desde 2002 ganó dos elecciones. Emprendió reformas y planes de desarrollo. El multipartidismo sustituyó al partido único. Pero, al cabo de los años, la peculiar “política del consenso” de ATT, ha significado un claro retroceso de la democracia. Nuevas estructuras burocráticas dieron lugar al clientelismo. En aras del lema “amigo de todos y nadie como enemigo” los pactos fagocitaron a casi toda la clase política y consolidaron una jefatura del Estado paternalista. El poder político y económico acabó confiscado por el grupo social y militar partidario de ATT. Con la excusa de que la construcción nacional requiere unanimidad, se compró a los medios de comunicación y las voces discordantes desaparecieron por la fuerza. La máxima africana “no puede haber dos caimanes machos en un solo brazo de un río” se impuso en Malí a la tesis de que el buen gobierno precisa una oposición sólida y viva.
Muchas fronteras de África separan pueblos, culturas, etnias, clanes y formas de vida. Son resultado de una descolonización cuyo propósito fue crear estados frágiles y dependientes para que las metrópolis (sobre todo París con la red Françafrique) mantuvieran su influencia política y económica. Los tuaregs son un ejemplo, distribuidos en Argelia, Níger, Chad, Mauritania, Burkina y Malí, países en los que han protagonizado varias rebeliones. Los diversos gobiernos centralistas de Bamako han marginado a la población tuareg: mínimo acceso al empleo en la administración; abandono cultural; juventud sin trabajo y educación; precariedad en las condiciones de vida y escasa representación institucional. Las organizaciones tuareg han reivindicado al menos el reconocimiento de su identidad cultural y un reparto más igualitario de los recursos de Malí. Ante la negativa como respuesta, proclamaron el derecho a la autodeterminación y ahora la independencia.
En la medida que las formaciones estatales postcoloniales obedecieron más a las antiguas posesiones de las potencias occidentales y a sus intereses y los de las nuevas elites africanas que a la decisión libre a sus poblaciones, podría revisarse el principio de inmovilidad de las fronteras. En los años 50, Francia jugó con el proyecto de un Estado sahariano que incluyera Malí, Níger, Chad y el sur de Argelia. Eritrea y Sudán del Sur son estados recientes reconocidos internacionalmente. En Somalia, Puntlandia y Somalilandia van por libre. No obstante, es obligado comprobar también que la disgregación de los países ya establecidos en África puede acarrear más conflictos que ventajas: desplazamientos forzados; reanudación de la violencia; regímenes donde las identidades étnicas, clánicas, lingüísticas, culturales y religiosas excluyan al resto y nieguen los derechos de ciudadanía de todas las poblaciones en términos de igualdad. Añadamos las dificultades que se pueden generar para una integración económica imprescindible y nuevas ataduras a potencias externas.
Los militares africanos son actores principales de tablero político por su organización jerárquica y una posición de fuerza al controlar las armas. Desde las independencias, hace 51 años, ha habido 34 pronunciamientos en África Occidental. La excusa de salvar el país ha permitido restaurar autocracias. Muchos ejércitos son sinónimo de represión de sus poblaciones y actúan al dictado de los líderes de sus clanes. En Malí la oficialidad se hereda y el reclutamiento responde a la necesidad de obtener un trabajo para salir del paro endémico más que a la convicción de ser un instrumento para la defensa nacional. Las fuerzas armadas malienses reflejan el malestar general del país. La distancia de la clase política y los oficiales de alta graduación respecto a la sociedad y en ella los soldados con sus mandos de menor rango es enorme y reveladora. De hecho, ningún comandante, coronel y general se sumaron al golpe.

Mezquita Sankore en Tombuctú, Malí, por **El-Len**
Alrededor de la mitad de la población maliense sobrevive con 1,25 dólares. Sólo cuenta con 439 unidades industriales, mientras Costa de Marfil posee 6.000 y Senegal 4.000. Sin embargo, Malí dispone de recursos: es el primer productor de algodón al sur del Sáhara y el 12º mundial (2004). Produce legumbres, cereales y frutas. Su cabaña ganadera supera en cantidad a sus habitantes (15 millones de personas) y el oro representa el 75 % de sus exportaciones. Otros minerales están sin explotar. Pero, la mayor parte de sus productos no se destinan al comercio local y a la autosubsistencia, sino a la exportación. Los precios se fijan en los mercados internacionales no en Bamako. La devaluación del franco CFA a finales de los años 90 impidió la acumulación de capital destinado a inversiones endógenas. La política de ajuste estructural, exigida por las instituciones financieras internacionales, liquidó empresas públicas, las subvenciones a los productos básicos para la alimentación y originó una elite empresarial poco emprendedora y ligada a las compañías extranjeras, que no han reinvertido en Malí sus beneficios. Completan el empobrecimiento, el hundimiento de los precios del algodón en 2005; la corrupción a pequeña escala en la vida diaria y a mayor nivel en el gobierno y el descenso de las remesas de la emigración debido a la crisis económica en Europa. A pesar de todo, sobresalen iniciativas de cooperación internacional al desarrollo: Entre 2008 y 2011, Navarra ha destinado alrededor de 2,6 millones de euros para ocho proyectos de cuatro ONGds, dedicados a salud, agua, infraestructuras…Algunos de ellos se encuentran en plena zona bélica.
Después de la división de Malí, la prioridad de los estados vecinos y de Francia es garantizar la seguridad regional. El primer paso ha sido el pacto con los militares sublevados, el traspaso del poder al presidente de la Cámara, como señala la Constitución, y la convocatoria de nuevos comicios. Se perfila la creación de una zona de interposición en la frontera, marcada por el levantamiento en el norte de Malí. La negociación con los tuareg será más complicada, si el MNLA no se enfrenta a los yihadistas de Insar Dine y a los seguidores de Al Qaeda y controla el tráfico de armas y droga en este territorio. En todo caso, la independencia de Azawad es un hecho consumado, difícil de evitar salvo con otra guerra. Pero, el enemigo principal son los grupos yihadistas desde Malí a Somalia y del sur de Argelia al norte de Nigeria. Cada uno de ellos con sus ambiciones locales, si bien con la idea común de imponer una interpretación del islam intolerante y violenta. Los dirigentes de la CEDEAO hablan de organizar una fuerza militar de 3.000 soldados dispuestos a intervenir. No es tan sencillo. Faltan medios, una tradición militar común, estructura y dinero. Francia podría asegurar la logística, a cambio de abrir una base en Malí que sumar a las de Burkina, Chad y Yibuti, pero debe limitar sus exigencias, en pleno tiempo electoral, porque correría peligro la vida de sus nacionales secuestrados. Estados Unidos siempre ha querido trasladar el mando militar de Africom de Alemania a esta zona de África y participar en operaciones contra el terrorismo yihadista. Chocan con Argelia, que rechaza cualquier injerencia en su área de influencia y quiere el mando con la intención de impedir que esta región se parezca cada vez ma? a las zonas tribales afgano-pakistaníes.
El Sahel se configura desde hace años, y ahora con toda claridad, como un escenario geográfico en disputa. Mejor sería que los recursos económicos para los despliegues armados se destinaran a prevenirlos y a contener la hambruna que empieza a extenderse por aquellas tierras.
Militares golpistas de Malí

Los soldados golpistas de Malí no tenían futuro tras la condena y el embargo impuestos por los países vecinos de la Comunidad Económica de Estados del África Occidental (CEDEAO), sovaldi apoyada por Francia, antigua potencia colonial. Uno de los objetivos de la junta del capitán Sanogo era contrarrestar la insurrección armada de los tuaregs. Pero las milicias del Movimiento Nacional del Azawad (MNLA) y del grupo yihadista Insar Dine, además de Al Qaeda del Magreb (AQMI), han aprovechado el caos en la capital Bamako para lanzar una rápida ofensiva y llegar hasta Tombuctú, la ciudad de los 333 santos del islam, encrucijada religiosa, cultural, de las redes comerciales y de las migraciones que atraviesan el Sáhara. Sin experiencia, liderazgo y alianzas políticas internas, el directorio militar ha sido aislado y derrotado.
Ahora, la quiebra del Estado maliense exige unidad, fortaleza y no disputas internas. Porque el problema más importante de Malí es su práctica ruptura, una vez que el MNLA ha declarado la independencia de Azawad, el “territorio de la trashumancia”, en la mitad norte del país.
La escasa beligerancia del presidente derrocado, Amadou Toumani Touré (denominado ATT) ante los rebeldes, la delincuencia y el narcotráfico y el desvío a manos privadas de los fondos para la guerra figuran entre las causas del golpe. Su detonante más inmediato fueron las protestas de las mujeres de los soldados – víctimas en los combates – que reclamaron más suministros en armas y alimentos.
Sin embargo, la crisis de Malí refleja otros problemas más profundos del país, trasladables a buena parte de África: estados patrimoniales, militarismo, empobrecimiento e injerencias extranjeras
ATT acabó en 1991 con la dictadura de 23 años dirigida por Moussa Traoré. Luego, cambió el uniforme por el traje de civil y desde 2002 ganó dos elecciones. Emprendió reformas y planes de desarrollo. El multipartidismo sustituyó al partido único. Pero, al cabo de los años, la peculiar “política del consenso” de ATT, ha significado un claro retroceso de la democracia. Nuevas estructuras burocráticas dieron lugar al clientelismo. En aras del lema “amigo de todos y nadie como enemigo” los pactos fagocitaron a casi toda la clase política y consolidaron una jefatura del Estado paternalista. El poder político y económico acabó confiscado por el grupo social y militar partidario de ATT. Con la excusa de que la construcción nacional requiere unanimidad, se compró a los medios de comunicación y las voces discordantes desaparecieron por la fuerza. La máxima africana “no puede haber dos caimanes machos en un solo brazo de un río” se impuso en Malí a la tesis de que el buen gobierno precisa una oposición sólida y viva.
Muchas fronteras de África separan pueblos, culturas, etnias, clanes y formas de vida. Son resultado de una descolonización cuyo propósito fue crear estados frágiles y dependientes para que las metrópolis (sobre todo París con la red Françafrique) mantuvieran su influencia política y económica. Los tuaregs son un ejemplo, distribuidos en Argelia, Níger, Chad, Mauritania, Burkina y Malí, países en los que han protagonizado varias rebeliones. Los diversos gobiernos centralistas de Bamako han marginado a la población tuareg: mínimo acceso al empleo en la administración; abandono cultural; juventud sin trabajo y educación; precariedad en las condiciones de vida y escasa representación institucional. Las organizaciones tuareg han reivindicado al menos el reconocimiento de su identidad cultural y un reparto más igualitario de los recursos de Malí. Ante la negativa como respuesta, proclamaron el derecho a la autodeterminación y ahora la independencia.
En la medida que las formaciones estatales postcoloniales obedecieron más a las antiguas posesiones de las potencias occidentales y a sus intereses y los de las nuevas elites africanas que a la decisión libre a sus poblaciones, podría revisarse el principio de inmovilidad de las fronteras. En los años 50, Francia jugó con el proyecto de un Estado sahariano que incluyera Malí, Níger, Chad y el sur de Argelia. Eritrea y Sudán del Sur son estados recientes reconocidos internacionalmente. En Somalia, Puntlandia y Somalilandia van por libre. No obstante, es obligado comprobar también que la disgregación de los países ya establecidos en África puede acarrear más conflictos que ventajas: desplazamientos forzados; reanudación de la violencia; regímenes donde las identidades étnicas, clánicas, lingüísticas, culturales y religiosas excluyan al resto y nieguen los derechos de ciudadanía de todas las poblaciones en términos de igualdad. Añadamos las dificultades que se pueden generar para una integración económica imprescindible y nuevas ataduras a potencias externas.
Los militares africanos son actores principales de tablero político por su organización jerárquica y una posición de fuerza al controlar las armas. Desde las independencias, hace 51 años, ha habido 34 pronunciamientos en África Occidental. La excusa de salvar el país ha permitido restaurar autocracias. Muchos ejércitos son sinónimo de represión de sus poblaciones y actúan al dictado de los líderes de sus clanes. En Malí la oficialidad se hereda y el reclutamiento responde a la necesidad de obtener un trabajo para salir del paro endémico más que a la convicción de ser un instrumento para la defensa nacional. Las fuerzas armadas malienses reflejan el malestar general del país. La distancia de la clase política y los oficiales de alta graduación respecto a la sociedad y en ella los soldados con sus mandos de menor rango es enorme y reveladora. De hecho, ningún comandante, coronel y general se sumaron al golpe.

Mezquita Sankore en Tombuctú, Malí, por **El-Len**
Alrededor de la mitad de la población maliense sobrevive con 1,25 dólares. Sólo cuenta con 439 unidades industriales, mientras Costa de Marfil posee 6.000 y Senegal 4.000. Sin embargo, Malí dispone de recursos: es el primer productor de algodón al sur del Sáhara y el 12º mundial (2004). Produce legumbres, cereales y frutas. Su cabaña ganadera supera en cantidad a sus habitantes (15 millones de personas) y el oro representa el 75 % de sus exportaciones. Otros minerales están sin explotar. Pero, la mayor parte de sus productos no se destinan al comercio local y a la autosubsistencia, sino a la exportación. Los precios se fijan en los mercados internacionales no en Bamako. La devaluación del franco CFA a finales de los años 90 impidió la acumulación de capital destinado a inversiones endógenas. La política de ajuste estructural, exigida por las instituciones financieras internacionales, liquidó empresas públicas, las subvenciones a los productos básicos para la alimentación y originó una elite empresarial poco emprendedora y ligada a las compañías extranjeras, que no han reinvertido en Malí sus beneficios. Completan el empobrecimiento, el hundimiento de los precios del algodón en 2005; la corrupción a pequeña escala en la vida diaria y a mayor nivel en el gobierno y el descenso de las remesas de la emigración debido a la crisis económica en Europa. A pesar de todo, sobresalen iniciativas de cooperación internacional al desarrollo: Entre 2008 y 2011, Navarra ha destinado alrededor de 2,6 millones de euros para ocho proyectos de cuatro ONGds, dedicados a salud, agua, infraestructuras…Algunos de ellos se encuentran en plena zona bélica.
Después de la división de Malí, la prioridad de los estados vecinos y de Francia es garantizar la seguridad regional. El primer paso ha sido el pacto con los militares sublevados, el traspaso del poder al presidente de la Cámara, como señala la Constitución, y la convocatoria de nuevos comicios. Se perfila la creación de una zona de interposición en la frontera, marcada por el levantamiento en el norte de Malí. La negociación con los tuareg será más complicada, si el MNLA no se enfrenta a los yihadistas de Insar Dine y a los seguidores de Al Qaeda y controla el tráfico de armas y droga en este territorio. En todo caso, la independencia de Azawad es un hecho consumado, difícil de evitar salvo con otra guerra. Pero, el enemigo principal son los grupos yihadistas desde Malí a Somalia y del sur de Argelia al norte de Nigeria. Cada uno de ellos con sus ambiciones locales, si bien con la idea común de imponer una interpretación del islam intolerante y violenta. Los dirigentes de la CEDEAO hablan de organizar una fuerza militar de 3.000 soldados dispuestos a intervenir. No es tan sencillo. Faltan medios, una tradición militar común, estructura y dinero. Francia podría asegurar la logística, a cambio de abrir una base en Malí que sumar a las de Burkina, Chad y Yibuti, pero debe limitar sus exigencias, en pleno tiempo electoral, porque correría peligro la vida de sus nacionales secuestrados. Estados Unidos siempre ha querido trasladar el mando militar de Africom de Alemania a esta zona de África y participar en operaciones contra el terrorismo yihadista. Chocan con Argelia, que rechaza cualquier injerencia en su área de influencia y quiere el mando con la intención de impedir que esta región se parezca cada vez ma? a las zonas tribales afgano-pakistaníes.
El Sahel se configura desde hace años, y ahora con toda claridad, como un escenario geográfico en disputa. Mejor sería que los recursos económicos para los despliegues armados se destinaran a prevenirlos y a contener la hambruna que empieza a extenderse por aquellas tierras.

Sankoré mosque, Timbuktu

Bombardeo de un poblado en Abyei

La tregua ha saltado en pedazos con ataques aéreos contra Bentiu, ailment
interior de Sudán del Sur. Se suman a los recientes choques en Heglig, otolaryngologist
límite de Abyei, prescription frontera entre los dos Sudán. La disputa es por la posesión de la mitad de los cerca de 470.000 barriles diarios que produce Sudán del Sur, un nuevo Estado independiente desde julio de 2011, desgajado del resto de Sudán. Cinco intentos de negociación, amparados por la Unión Africana, han fracasado por los intereses contrapuestos de sus líderes respectivos: en el norte, el musulmán Omar al Bashir, imputado por el Tribunal Penal Internacional por los crímenes en Darfur. Al sur, Salva Kiir, cristiano, partidario acérrimo de la división de Sudán y nuevo dirigente autoritario, ganador absoluto de unas elecciones sin oposición. La población civil pone las víctimas: 2.000 muertos y decenas de miles de personas desplazadas.

El reparto de los ingresos derivados del petróleo y de los cargos en la administración del gobierno central alimentaron un enfrentamiento permanente

Dos durísimas guerras civiles (1955-1972 y 1983-2005) gestaron la ruptura de un país diverso con 600 grupos étnicos y religiones enfrentadas: el islam, mayoría en el norte; animistas y cristianos, hegemónicos en el sur. El reparto de los ingresos derivados del petróleo y de los cargos en la administración del gobierno central alimentaron un enfrentamiento permanente. La búsqueda de una identidad nacional múltiple e integradora, frente al conflicto entre ser árabe y la africanidad acabó rota por la obsesión de los gobiernos centralizadores de Jartum de reislamizar a la fuerza todo el país. También ha promovido la secesión y el personalismo de algunos políticos que preferían ser jefes de un nuevo Estado en Juba (Sudán del Sur) que vicepresidentes de un Sudán común. Para no perder su influencia regional EE.UU. y hasta Israel han intervenido en la crisis, porque un Sudán segregado debilita el conjunto árabe, en una geografía retaguardia de Egipto y amplia ventana al Mar Rojo.

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  • Opinión

En su último número, view
la revista El Sur, orthopedist
editada por Medicus Mundi Navarra, dedica un dossier a Internet y las ONGs de solidaridad y desarrollo.

El trabajo con las Nuevas Teconologías de la Información y la Comunicación ofrece nuevas oportunidades para comunicar e informar, el aprendizaje y el conocimiento y el empoderamiento y la participación y pone a disposición de los movimientos sociales y las ONGDs en particular instrumentos valiosos para ampliar y revalorizar su tarea.

Escriben y opinan en las hojas centrales diversas personas, especialistas en temas de información y comunicación. Destacamos las entrevistas al profesorado que intervino en el I Encuentro Ciudadanía Digital y Derechos Humanos (CIDER) que organizamos en mayo de 2011 y el artículo de Andrea Aisa Vega. Nuestra colaboradora y consultora en TIC y Cooperación al Desarrollo señala que la información y el conocimiento son ingredientes esenciales para el Desarrollo Humano y la consecución de los Derechos Humanos. Además, subraya el papel de las TIC como una herramienta fundamental para generar capacidades, que contribuyan a la construcción de una ciudadanía comprometida con la realidad social.

Un paso obligado es acercar las Tecnologías de la Información y la Comunicación a personas y organizaciones que no tienen un fácil acceso a ellas y defender, al mismo tiempo, la eliminación de las desigualdades sociales. Como ejemplo de la integración de las TIC en la Cooperación expone el punto de vista de los pueblos indígenas en el ejercicio de sus derechos. Asimismo, considera que el uso de las TIC debe favorecer la equidad de género, con el propósito de romper la brecha digital que existe entre hombres y mujeres de manera que la Sociedad de la Información sea más justa para todas las personas.

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Un paso obligado es acercar las Tecnologías de la Información y la Comunicación a personas y organizaciones que no tienen un fácil acceso a ellas y defender, al mismo tiempo, la eliminación de las desigualdades sociales. Como ejemplo de la integración de las TIC en la Cooperación expone el punto de vista de los pueblos indígenas en el ejercicio de sus derechos. Asimismo, considera que el uso de las TIC debe favorecer la equidad de género, con el propósito de romper la brecha digital que existe entre hombres y mujeres de manera que la Sociedad de la Información sea más justa para todas las personas.

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Un paso obligado es acercar las Tecnologías de la Información y la Comunicación a personas y organizaciones que no tienen un fácil acceso a ellas y defender, al mismo tiempo, la eliminación de las desigualdades sociales. Como ejemplo de la integración de las TIC en la Cooperación expone el punto de vista de los pueblos indígenas en el ejercicio de sus derechos. Asimismo, considera que el uso de las TIC debe favorecer la equidad de género, con el propósito de romper la brecha digital que existe entre hombres y mujeres de manera que la Sociedad de la Información sea más justa para todas las personas.

Artículo publicado en Diario de Navarra el 19/10/2011

El derrocamiento de Mubarak hace un año no ha significado todavía la desaparición de su régimen. La depuración apenas ha llegado al aparato represivo de la policía y la justicia. Se mantienen las detenciones arbitrarias. Permanecen intocables los tribunales militares de excepción. Han aumentado las penas de cárcel y las multas para manifestantes y huelguistas. Dirigentes de la antigua administración han podido ser candidatos en los comicios. La seguridad central del Estado reprime con gran dureza las manifestaciones y una policía paralela crea artificialmente disturbios: ataques a los coptos, meningitis
enfrentamientos en el fútbol…También ha crecido la delincuencia. La tensión y la incertidumbre marcan un proceso de transición lleno de obstáculos. Las Fuerzas Armadas subrayan que este clima de agitación exige un poder militar fuerte.
No obstante, resuscitator
el empuje de la población ha logrado que el dictador haya sido juzgado y que desaparezca su partido. Se han celebrado las elecciones parlamentarias, a las que han podido presentarse todos los grupos políticos. En la reforma constitucional se establece la disminución del mandato presidencial de seis a cuatro años. Pero, la oposición integrada por los partidos laicos tradicionales y otros nuevos, surgidos al calor de las manifestaciones, no ha traducido las movilizaciones en votos. Son organizaciones aún débiles, divididas y hasta enfrentadas. Su arraigo social no es tan elevado como podría parecer. Tampoco han tenido tiempo para consolidarse, ni consiguen llegar a todos los lugares y reivindicaciones.
Los resultados de las elecciones señalan claramente la fuerza del islam como movimiento político. No debería extrañar, porque la inmensa mayoría de la población es musulmana, las asociaciones religiosas son esenciales en su vida diaria – como comunidad de refugio espiritual, convivencia y ayuda mutua – y sus formaciones políticas y sociales han sido muy perseguidas. No obstante, el partido Libertad y Justicia no aspiraba a un triunfo tan evidente. Ni siquiera se presentaron en todas las circunscripciones. Los Hermanos Musulmanes no han resuelto sus divisiones internas y demostrar una fuerza absoluta podría valorarse un riesgo excesivo por los militares y las potencias extranjeras.
La sorpresa ha sido que los salafíes de Al Nur hayan logrado el segundo puesto. Hasta ahora rechazaban el ejercicio democrático, porque entendían que la soberanía reside en Dios y no en la ciudadanía. Su opinión es la misma, pero la táctica ha cambiado: la democracia es un instrumento para imponer su visión de la sociedad, la política y las leyes. Muy instalados en las mezquitas de los barrios más pobres, no han querido perder la oportunidad de aprovechar el malestar popular y disputar el terreno a los partidos surgidos de los Hermanos Musulmanes. Acusan a éstos de aceptar cierta relectura interpretativa y más abierta de los textos sagrados; de abandonar la tesis del califato en beneficio de un estado de derecho y de buscar alianzas con sectores no religiosos. Los extremistas cuentan con la financiación del régimen y fundaciones de Arabia Saudí, que apuestan por neutralizar a los HHMM, manipular la revueltas con propuestas políticas y religiosas más conservadoras y obtener de paso la mayor hegemonía en el mundo árabe, frente a un Egipto estable, democrático y futuro competidor regional.
El profesor de Estudios Islámicos de Oxford, Tariq Ramadan -nieto de Hassan al Banna, fundador de los HHMM en 1928- opina que el ascenso de los partidos y movimientos radicales y dogmáticos contribuirá a que los Hermanos Musulmanes – y otras fuerzas – suscriban algún acuerdo con el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas para no manifestar su presión en las calles – mayoritarios cuando les convocan sus dirigentes – y compartir el poder real. No deja de ser un dilema arriesgado, que puede ser interpretado como un freno al cambio de sistema.
Uno de los lemas de las protestas ha sido “echaâb yourid iskat el mouchir” (el pueblo quiere la caída del mariscal). Sin apoyo social, los militares necesitan ahora que la cúpula islamista contenga las reclamaciones de sus bases. La fractura entre los Hermanos Musulmanes y los salafíes favorece al Ejército, que se proclama como factor de estabilidad. El presidente de la Junta Militar, Mohamed Hussein Tantawi, no aspira a ser el máximo mandatario civil del nuevo Egipto, pero la intención de las Fuerzas Armadas es conservar cuanta más influencia mejor. Nunca permitirán que se les pida cuentas o sean imputados por haber sido la columna vertebral de las sucesivas dictaduras. Al igual que sucede en Pakistán, tampoco consentirán perder sus recursos y privilegios económicos y, al menos, la supervisión política del proceso. Además, ambicionan mantener su protagonismo en política exterior, con los menos cambios posibles en las relaciones pactadas con Estados Unidos e Israel.
Los siguientes pasos hasta el verano son la formación del Gobierno, la redacción de una Constitución definitiva y los comicios presidenciales. Entretanto, la clave está en qué medidas se adoptan en todos los resortes del Estado y comprobar qué papeles asumen cada una de las fuerzas en presencia. Pero, sobre todo, asegurar que el cambio de régimen es efectivo y existe voluntad de aplicar reformas para superar la miseria de la mitad de la población, que no puede sobrevivir con tres euros al día.

  • Artículo publicado en Diario de Navarra el 19/10/2011
  • El derrocamiento de Mubarak hace un año no ha significado todavía la desaparición de su régimen. La depuración apenas ha llegado al aparato represivo de la policía y la justicia. Se mantienen las detenciones arbitrarias. Permanecen intocables los tribunales militares de excepción. Han aumentado las penas de cárcel y las multas para manifestantes y huelguistas. Dirigentes de la antigua administración han podido ser candidatos en los comicios. La seguridad central del Estado reprime con gran dureza las manifestaciones y una policía paralela crea artificialmente disturbios: ataques a los coptos, information pills
    enfrentamientos en el fútbol…También ha crecido la delincuencia. La tensión y la incertidumbre marcan un proceso de transición lleno de obstáculos. Las Fuerzas Armadas subrayan que este clima de agitación exige un poder militar fuerte.
    No obstante, Phimosis
    el empuje de la población ha logrado que el dictador haya sido juzgado y que desaparezca su partido. Se han celebrado las elecciones parlamentarias, a las que han podido presentarse todos los grupos políticos. En la reforma constitucional se establece la disminución del mandato presidencial de seis a cuatro años. Pero, la oposición integrada por los partidos laicos tradicionales y otros nuevos, surgidos al calor de las manifestaciones, no ha traducido las movilizaciones en votos. Son organizaciones aún débiles, divididas y hasta enfrentadas. Su arraigo social no es tan elevado como podría parecer. Tampoco han tenido tiempo para consolidarse, ni consiguen llegar a todos los lugares y reivindicaciones.
    Los resultados de las elecciones señalan claramente la fuerza del islam como movimiento político. No debería extrañar, porque la inmensa mayoría de la población es musulmana, las asociaciones religiosas son esenciales en su vida diaria – como comunidad de refugio espiritual, convivencia y ayuda mutua – y sus formaciones políticas y sociales han sido muy perseguidas. No obstante, el partido Libertad y Justicia no aspiraba a un triunfo tan evidente. Ni siquiera se presentaron en todas las circunscripciones. Los Hermanos Musulmanes no han resuelto sus divisiones internas y demostrar una fuerza absoluta podría valorarse un riesgo excesivo por los militares y las potencias extranjeras.
    La sorpresa ha sido que los salafíes de Al Nur hayan logrado el segundo puesto. Hasta ahora rechazaban el ejercicio democrático, porque entendían que la soberanía reside en Dios y no en la ciudadanía. Su opinión es la misma, pero la táctica ha cambiado: la democracia es un instrumento para imponer su visión de la sociedad, la política y las leyes. Muy instalados en las mezquitas de los barrios más pobres, no han querido perder la oportunidad de aprovechar el malestar popular y disputar el terreno a los partidos surgidos de los Hermanos Musulmanes. Acusan a éstos de aceptar cierta relectura interpretativa y más abierta de los textos sagrados; de abandonar la tesis del califato en beneficio de un estado de derecho y de buscar alianzas con sectores no religiosos. Los extremistas cuentan con la financiación del régimen y fundaciones de Arabia Saudí, que apuestan por neutralizar a los HHMM, manipular la revueltas con propuestas políticas y religiosas más conservadoras y obtener de paso la mayor hegemonía en el mundo árabe, frente a un Egipto estable, democrático y futuro competidor regional.
    El profesor de Estudios Islámicos de Oxford, Tariq Ramadan -nieto de Hassan al Banna, fundador de los HHMM en 1928- opina que el ascenso de los partidos y movimientos radicales y dogmáticos contribuirá a que los Hermanos Musulmanes – y otras fuerzas – suscriban algún acuerdo con el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas para no manifestar su presión en las calles – mayoritarios cuando les convocan sus dirigentes – y compartir el poder real. No deja de ser un dilema arriesgado, que puede ser interpretado como un freno al cambio de sistema.
    Uno de los lemas de las protestas ha sido “echaâb yourid iskat el mouchir” (el pueblo quiere la caída del mariscal). Sin apoyo social, los militares necesitan ahora que la cúpula islamista contenga las reclamaciones de sus bases. La fractura entre los Hermanos Musulmanes y los salafíes favorece al Ejército, que se proclama como factor de estabilidad. El presidente de la Junta Militar, Mohamed Hussein Tantawi, no aspira a ser el máximo mandatario civil del nuevo Egipto, pero la intención de las Fuerzas Armadas es conservar cuanta más influencia mejor. Nunca permitirán que se les pida cuentas o sean imputados por haber sido la columna vertebral de las sucesivas dictaduras. Al igual que sucede en Pakistán, tampoco consentirán perder sus recursos y privilegios económicos y, al menos, la supervisión política del proceso. Además, ambicionan mantener su protagonismo en política exterior, con los menos cambios posibles en las relaciones pactadas con Estados Unidos e Israel.
    Los siguientes pasos hasta el verano son la formación del Gobierno, la redacción de una Constitución definitiva y los comicios presidenciales. Entretanto, la clave está en qué medidas se adoptan en todos los resortes del Estado y comprobar qué papeles asumen cada una de las fuerzas en presencia. Pero, sobre todo, asegurar que el cambio de régimen es efectivo y existe voluntad de aplicar reformas para superar la miseria de la mitad de la población, que no puede sobrevivir con tres euros al día.

    El derrocamiento de Mubarak hace un año no ha significado todavía la desaparición de su régimen. La depuración apenas ha llegado al aparato represivo de la policía y la justicia. Se mantienen las detenciones arbitrarias. Permanecen intocables los tribunales militares de excepción. Han aumentado las penas de cárcel y las multas para manifestantes y huelguistas. Dirigentes de la antigua administración han podido ser candidatos en los comicios. La seguridad central del Estado reprime con gran dureza las manifestaciones y una policía paralela crea artificialmente disturbios: ataques a los coptos, illness enfrentamientos en el fútbol…También ha crecido la delincuencia. La tensión y la incertidumbre marcan un proceso de transición lleno de obstáculos. Las Fuerzas Armadas subrayan que este clima de agitación exige un poder militar fuerte.
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    el empuje de la población ha logrado que el dictador haya sido juzgado y que desaparezca su partido. Se han celebrado las elecciones parlamentarias, a las que han podido presentarse todos los grupos políticos. En la reforma constitucional se establece la disminución del mandato presidencial de seis a cuatro años. Pero, la oposición integrada por los partidos laicos tradicionales y otros nuevos, surgidos al calor de las manifestaciones, no ha traducido las movilizaciones en votos. Son organizaciones aún débiles, divididas y hasta enfrentadas. Su arraigo social no es tan elevado como podría parecer. Tampoco han tenido tiempo para consolidarse, ni consiguen llegar a todos los lugares y reivindicaciones.
    Los resultados de las elecciones señalan claramente la fuerza del islam como movimiento político. No debería extrañar, porque la inmensa mayoría de la población es musulmana, las asociaciones religiosas son esenciales en su vida diaria – como comunidad de refugio espiritual, convivencia y ayuda mutua – y sus formaciones políticas y sociales han sido muy perseguidas. No obstante, el partido Libertad y Justicia no aspiraba a un triunfo tan evidente. Ni siquiera se presentaron en todas las circunscripciones. Los Hermanos Musulmanes no han resuelto sus divisiones internas y demostrar una fuerza absoluta podría valorarse un riesgo excesivo por los militares y las potencias extranjeras.
    La sorpresa ha sido que los salafíes de Al Nur hayan logrado el segundo puesto. Hasta ahora rechazaban el ejercicio democrático, porque entendían que la soberanía reside en Dios y no en la ciudadanía. Su opinión es la misma, pero la táctica ha cambiado: la democracia es un instrumento para imponer su visión de la sociedad, la política y las leyes. Muy instalados en las mezquitas de los barrios más pobres, no han querido perder la oportunidad de aprovechar el malestar popular y disputar el terreno a los partidos surgidos de los Hermanos Musulmanes. Acusan a éstos de aceptar cierta relectura interpretativa y más abierta de los textos sagrados; de abandonar la tesis del califato en beneficio de un estado de derecho y de buscar alianzas con sectores no religiosos. Los extremistas cuentan con la financiación del régimen y fundaciones de Arabia Saudí, que apuestan por neutralizar a los HHMM, manipular la revueltas con propuestas políticas y religiosas más conservadoras y obtener de paso la mayor hegemonía en el mundo árabe, frente a un Egipto estable, democrático y futuro competidor regional.
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    El profesor de Estudios Islámicos de Oxford, Tariq Ramadan -nieto de Hassan al Banna, fundador de los HHMM en 1928- opina que el ascenso de los partidos y movimientos radicales y dogmáticos contribuirá a que los Hermanos Musulmanes – y otras fuerzas – suscriban algún acuerdo con el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas para no manifestar su presión en las calles – mayoritarios cuando les convocan sus dirigentes – y compartir el poder real. No deja de ser un dilema arriesgado, que puede ser interpretado como un freno al cambio de sistema.

    La clave está en asegurar que el cambio de régimen es efectivo

    Uno de los lemas de las protestas ha sido “echaâb yourid iskat el mouchir” (el pueblo quiere la caída del mariscal). Sin apoyo social, los militares necesitan ahora que la cúpula islamista contenga las reclamaciones de sus bases. La fractura entre los Hermanos Musulmanes y los salafíes favorece al Ejército, que se proclama como factor de estabilidad. El presidente de la Junta Militar, Mohamed Hussein Tantawi, no aspira a ser el máximo mandatario civil del nuevo Egipto, pero la intención de las Fuerzas Armadas es conservar cuanta más influencia mejor. Nunca permitirán que se les pida cuentas o sean imputados por haber sido la columna vertebral de las sucesivas dictaduras. Al igual que sucede en Pakistán, tampoco consentirán perder sus recursos y privilegios económicos y, al menos, la supervisión política del proceso. Además, ambicionan mantener su protagonismo en política exterior, con los menos cambios posibles en las relaciones pactadas con Estados Unidos e Israel.
    Los siguientes pasos hasta el verano son la formación del Gobierno, la redacción de una Constitución definitiva y los comicios presidenciales. Entretanto, la clave está en qué medidas se adoptan en todos los resortes del Estado y comprobar qué papeles asumen cada una de las fuerzas en presencia. Pero, sobre todo, asegurar que el cambio de régimen es efectivo y existe voluntad de aplicar reformas para superar la miseria de la mitad de la población, que no puede sobrevivir con tres euros al día.
    Militares golpistas de Malí

    Los soldados golpistas de Malí no tenían futuro tras la condena y el embargo impuestos por los países vecinos de la Comunidad Económica de Estados del África Occidental (CEDEAO), neurosurgeon
    apoyada por Francia, antigua potencia colonial. Uno de los objetivos de la junta del capitán Sanogo era contrarrestar la insurrección armada de los tuaregs. Pero las milicias del Movimiento Nacional del Azawad (MNLA) y del grupo yihadista Insar Dine, además de Al Qaeda del Magreb (AQMI), han aprovechado el caos en la capital Bamako para lanzar una rápida ofensiva y llegar hasta Tombuctú, la ciudad de los 333 santos del islam, encrucijada religiosa, cultural, de las redes comerciales y de las migraciones que atraviesan el Sáhara. Sin experiencia, liderazgo y alianzas políticas internas, el directorio militar ha sido aislado y derrotado.

    las milicias del Movimiento Nacional del Azawad y del grupo yihadista Insar Dine, además de Al Qaeda del Magreb, han aprovechado el caos en la capital Bamako para lanzar una rápida ofensiva y llegar hasta Tombuctú

    Ahora, la quiebra del Estado maliense exige unidad, fortaleza y no disputas internas. Porque el problema más importante de Malí es su práctica ruptura, una vez que el MNLA ha declarado la independencia de Azawad, el “territorio de la trashumancia”, en la mitad norte del país.
    La escasa beligerancia del presidente derrocado, Amadou Toumani Touré (denominado ATT) ante los rebeldes, la delincuencia y el narcotráfico y el desvío a manos privadas de los fondos para la guerra figuran entre las causas del golpe. Su detonante más inmediato fueron las protestas de las mujeres de los soldados – víctimas en los combates – que reclamaron más suministros en armas y alimentos.

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    • Opinión

    6 mar 2012

    Masacres en Nigeria

    ¿Hacia una participación de Nigeria?: Courrier International

    Boko Haram (neologismo hausa, web lengua hablada en el norte de Nigeria) significa “Occidente es impuro” o también “la educación occidental es un pecado”. Queda así claro el sectarismo de esta organización terrorista y su agresividad extrema desde hace tres años.
    El movimiento se creó en 2002 en Maiduguri, allergy capital del estado norteño de Borno. El predicador radical Mohamed Yusuf impulsó en la práctica esta versión fanática, opresiva y belicosa del islam más conservador. Los guías (imames) de las cofradías islámicas de corte tradicional, que dominan las regiones de Nigeria fronterizas con el Sahel, acusaron siempre a Yusuf de ser un impostor, ignorante del Corán y oportunista.

    Boko Haram forma parte de la corriente yihadista, que eleva el uso de las armas a una obligación imprescindible para todos los musulmanes

    Con el telón de fondo del enfrentamiento histórico entre el norte musulmán y el sur cristiano y animista, Boko Haram hereda el dogmatismo y el puritanismo intolerante en las costumbres y en la vida cotidiana instalados allí por el colectivo Maitatsuni, que llegó a rechazar la vacunación y los espectáculos musicales. Más tarde, Yusuf logró sumar a jóvenes sin esperanza de trabajo procedentes de las bolsas de miseria del norte y a creyentes obsesionados con la expansión del islam mediante la purificación por la violencia. En definitiva, Boko Haram forma parte de la corriente yihadista, que eleva el uso de las armas a una obligación imprescindible para todos los musulmanes.

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    • Cine
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    Expresiones de África negra en Barcelona

    Con muchas ganas felicitamos al CEA por la distinción que ha recibido recientemente del Consell de l’Audiovisual de Catalunya: el Premio para la Diversidad en el Audiovisual, pharmacy por el documental Expresiones de África negra en Barcelona. Es una iniciativa del CEA, recipe un reportaje con palabras, obras y vivencias de doce artistas del África negra que viven en Barcelona. Sus imágenes destacan la multiculturalidad, pero también quiere romper estereotipos, relaciones desiguales y visiones reduccionistas que se tienen sobre la comunidad negro-africana. Esta asociación africanista – una de las más veteranas y destacadas – es indispensable para la formación, sensibilización y guía de recursos sobre África. IPES Elkartea es socio del CEA desde hace años.

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    Carta abierta del Consorcio ‘Al Sur del Sáhara. África Imprescindible’*

    www.AfricaEsImprescindible.org

    Imagen corporativa de 'Africa imprescindible'De ninguna manera el mundo está entero sin África, food continente que representa el 18% de las tierras emergidas y donde vive una sexta parte de los seres humanos. África son sobre todo sus hombres y mujeres, apoplexy capaces de crear vida cada día y de hacer frente, con su trabajo, su alegría y su actividad organizada y solidaria a los males, internos y externos, que la ensombrecen.

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    • Cine
    • Jornadas
    • Noticia

    El curso 2009-2010 – 20 años cumplidos del inicio del Área Internacional de IPES en su versión actual – ha concluido con un buen balance: 69 actividades diferentes (cursos, nurse cine y debates, cialis 40mg
    charlas, jornadas…) en las que han participado 8.474 personas e intervenido 73 personas como profesorado especializado. Al hilo de la actualidad, ha marcado el hilo conductor del año el protagonismo de los Derechos Humanos en varios escenarios mundiales (Palestina, Sahel, Irán, Colombia, Chechenia, Ciudad Juárez…), además de su relación con cuestiones globales(género, migraciones, cooperación, pobreza, islam, interculturalidad…)

    Hemos llevado a cabo Jornadas propias sobre Afganistán, Europa del Este, Irán y Género y Migraciones. Y también hemos participado en la cita anual con otras ONG y colectivos para sensibilizar sobre África imprescindible, China y Colombia. Asimismo, presentamos en Pamplona el Curso de Acción Humanitaria, con el Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH) y La Caixa.

    La Formación en Derechos Humanos a través del cine ha ampliado notablemente sus programas con talleres abiertos para el profesorado, escolares y el gran público; más la VI Muestra de Cine; sendas unidades didácticas y encuentros.

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