Remei Sipi: “Cuando la tradición atropella los Derechos Humanos, se ha de ir contra la tradición”

12 nov

Hirut

El segundo día de la X Muestra de Cine y Derechos Humanos de Pamplona nos transportó a África de la mano de ‘Difret’ (del director etíope Zeresnay Berhane), sildenafil con el análisis de la escritora y activista africana Remei Sipi (presidenta de la asociación de Mujeres Guineanas E’Waiso Ipola).

El filme retrata la historia de Hirut, una joven de 14 años que a la salida de la escuela es raptada por un grupo de hombres para ser violada y luego obligada a contraer matrimonio con uno de ellos. En medio del horror, Hirut mata en defensa propia al que iba a ser su marido. Cuando es abocada por ello a la pena de muerte, la abogada Meaza Ashenafi y la asociación Andinet se hacen con de su defensa legal, no sólo para intentar salvarla a ella, sino para acabar con una práctica salvaje aún muy presente en la Etiopía rural.

A través de esta historia basada en hechos ocurridos hace apenas una década, descubrimos la dura realidad del matrimonio por rapto, una abominable práctica aún tristemente extendida por muchos países del mundo. Remei Sipi deja claro que detrás de estos actos “no está la religión, es la tradición”; y añade que “cuando la tradición atropella los Derechos Humanos, se ha de ir contra la tradición”. Esta máxima es la que debió llevar a Meaza Ashenafi a emprender una cruzada para defender los derechos de las mujeres etíopes y conseguir que de una vez se hiciera justicia, aplicando leyes que hasta entonces eran papel mojado.

La película nos muestra el contraste entre la África rural y la urbana, dos escenarios cercanos físicamente pero que mantienen una gran distancia en la aplicación de los derechos. En el mundo rural, aún hoy en día, la justicia la aplican unos ‘consejos de ancianos’ en los que, lejos de la imagen idílica que se tiene de ellos, sólo vemos hombres guiados por la tradición aplicando sentencias desgarradoras como las del filme: condenan a Hirut a pagar económicamente la muerte de su violador y, además, verse desterrada; y si osara regresar con su familia, sería asesinada. La propia película nos da la clave: el Ministerio de Justicia no se entromete allá donde la ley la marca la tradición.

Remei Sipi en la Muestra

Remei Sipi apunta otro hecho a tener en cuenta de la historia que aborda el largometraje: vemos que “la abogada, dentro de las dificultades, al menos podía ejercer de abogada. Hay zonas de África en las que esto es imposible y hay atropellos –tanto de hombres como mujeres– que quedan en el anonimato. Hoy sigue habiendo casos de desaparecidos que no salen en los periódicos”, y es que estos sólo destacan aspectos económicos de “países emergentes”, que en realidad son “zonas urbanas y los cuatro que viven de ellas”. Sipi señala que “la zona rural africana sigue estando en la misma situación que hace 15 ó 20 años, que nadie nos engañe”. Denuncia, por ello, que de África sólo interesa el petróleo y los recursos de algunos de sus países, y ninguna nación occidental se preocupa de las violaciones de derechos.

La ensayista profundizó en la crítica a la escasa o nula difusión que dan los medios a lo que ocurre en África: “Una escritora de Zimbabue dijo ‘¿cuándo hablarán de las mujeres africanas si no ganamos el premio Nobel?’” Y acaba su denuncia indicando que “la mujer africana va trabajando poco a poco, pero como todo lo que concierne al continente africano, es invisible, no se sabe”.

¡Únete a IPES Elkartea! - Súmate, forma parte, colabora en el proyecto. ¡Suscríbete a nuestro boletín!

Con la financiación de

  • Gobierno de Navarra
  • Ayuntamiento de Pamplona