La X Muestra de cine y DDHH analiza la emigración laboral española por la crisis

12 nov

Pérez Eransus en la X Muestra

La primera jornada de la X Muestra de Cine y Derechos Humanos de Pamplona contó con un lleno casi total en Golem Baiona para la proyección de ‘En tierra extraña’ de Icíar Bollaín. El documental de la directora madrileña nos traslada a Edimburgo, pilule donde –según estimaciones– residen 20.000 personas españolas que han tenido que emigrar para poder encontrar un trabajo con el que seguir adelante.

La colonia española en la ciudad escocesa es sólo una pequeña muestra de los millares de personas que se han visto obligadas a salir de su país tras la llegada de la crisis. Aunque las cifras oficiales hablan de 225.000, un estudio del CSIC cifraba ya en 2013 en 700.000 los españoles y españolas que se habrían marchado. Para hacernos una idea del impacto, sólo en el Reino Unido, España ha pasado en 3 años de ser el 14º país emisor de emigrantes laborales a sólo el 2º.

La mayoría de quienes se marchan a tierra extraña no logran un trabajo ‘de lo suyo’, sino que han de conformarse con labores no cualificadas sirviendo en restaurantes de comida rápida, cuidando niños, fregando platos o limpiando hoteles. A pesar de ello, tal y como nos muestra el documental de Bollaín, la mayoría lo ve como un paso intermedio mientras aprenden o perfeccionan el idioma para en algún momento lograr un puesto mejor. La esperanza se mantiene, porque al menos allá también surgen nuevas ofertas laborales de manera constante, cosa que en España es inimaginable. Y, lo más importante, los sueldos allá son mayores: sin tener que destinar tanto porcentaje de sus ingresos al alquiler, y cobrando más que por sus trabajos técnicos en España, muchos simplemente no se plantean volver.

La cultura de acogida de los escoceses les impacta a todos al principio, y les hace plantearse cómo se ha comportado la sociedad española cuando recibía a gentes de otros países cuando económicamente las cosas iban bien en Europa. La mayoría ve un fuerte contraste y encuentran mucho más respeto en el trato del que creen que se da en España a los extranjeros.

Fotograma de En tierra extraña

Sin embargo, la desafección hacia lo que ocurre en su país de origen se mantiene, y les revuelve por dentro… El sueño que se habían planteado en España está roto y las frases de indignación y rabia se repiten: “Nos han robado la oportunidad de poder volver”; “Me han sacado a patadas”; “Soy luchadora y responsable, no me merecía esto”… Añoran a sus familias y amigos, a quienes se han visto obligados a abandonar por trabajar de algo que no es para lo que se formaron. La mayoría se siente como un guante perdido al que le falta su pareja. Pero rechazan firmemente ser “una generación perdida”. Contra ese pesimismo, proclaman que no están “ni perdidos/as ni callados/as”.

Durante la charla posterior al filme, la doctora en Sociología por la UPNA Begoña Pérez Eransus completó el análisis de las causas que han llevado a esta situación: “Aunque la crisis está teniendo impacto en toda Europa, el modelo español hizo una apuesta por un tejido productivo poco cualificado: por el turismo, por la construcción, la industria agroalimentaria, la automoción… Como apuesta de modelo duradero ha sido nefasta y ha llevado a la destrucción masiva de puestos de trabajo que eran poco competitivos o fáciles de deslocalizar”. Eransus destaca cómo en otros países sí se fue reorientado el modelo conforme la sociedad contaba con mayor formación cualificada.

El caso español cuenta con el agravante del “aumento desorbitado del precio de la vivienda, que hace que los jóvenes se vean abocados a seguir viviendo con sus padres o a emigrar: “La autonomía de los jóvenes en España se ve truncada” por una situación que no es común a otros países europeos donde los salarios son más elevados y el precio de la vivienda en compra o alquiler es más moderado.

Público del lunes en la Muestra

En España, además, “no tenemos políticas de gasto social para gente joven, ni en vivienda social ni en becas ni ayudas familiares”, y no se ha abierto un debate sobre cómo reorientar el gasto. Eransus indica que en otros modelos europeos se apuesta por una economía de servicios que crean empleo a la vez que una red de protección social, o se apoya mucho más a las pymes que a las grandes empresas: “Ese emprendimiento colectivo público o de nuevos sectores está aquí totalmente apartado y habría que retomarlo. Podemos racionalizar el gasto público, que es algo que está lejos de la idea de recorte y austeridad: es repensar lo público y ver dónde se necesita más”.

Y aunque el documental de Icíar Bollaín se centra en la gente joven, Eransus ve claro que la salida está en una alianza de generaciones: “Los jóvenes no son un colectivo compacto” porque los hay de muchas clases sociales, por lo que “hace falta una alianza de fuerzas de grandes grupos” e intergeneracional que reaccione y se movilice para cambiar las cosas.

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