I FORO REGIONAL SOBRE EMPRESAS Y DERECHOS HUMANOS. ESPACIOS COMUNES, CAMINOS DIVERSOS

13 feb

 

 

LA CRISIS POLÍTICA Y LAS CLAVES DE LA DESAFECCIÓN CIUDADANA ACTUAL

¿Qué está pasando?¿Es nuestra democracia de peor calidad que las europeas? ¿Qué significó realmente la Transición? ¿Por qué los jóvenes ya no se sienten representados? ¿El 15M puede generar alguna alternativa factible a lo que hay? ¿Somos un país más corrupto que la media? ¿Es la Justicia independiente? ¿Sigue habiendo derechas e izquierdas? ¿Qué pasa en Cataluña? ¿Qué es el federalismo?¿Se ha de reformar la Constitución?

Las noticias con las que nos bombardean los telediarios y la prensa parecen aturdirnos, y necesitamos un marco teórico – conceptos, términos, un conocimiento algo más profundo – en el que encajar todos los datos que se nos arrojan y todos los interrogantes que se nos suscitan. Eso es lo que persigue el curso “LA CRISIS DELA POLÍTICA”: ofrecer desde una perspectiva clara y crítica las claves fundamentales para entender qué es lo que está pasando, qué es lo que probablemente ocurrirá en el futuro y qué es lo que podemos hacer al respecto.

Programa

1. ¿Estamos correctamente representados? El sistema electoral español. Voto desigual, injusticias representativas, listas cerradas… ¿Por qué no se cambia?

2. ¿Qué instituciones tenemos? Separación de poderes, Autonomías, Monarquía… ¿Quién manda realmente?

3. ¿Justicia independiente y eficaz? La elección de los jueces. El papel de la fiscalía. El caso de la Infanta… ¿somos iguales ante la ley?

4. Corrupción. ¿Institucional o cultural? ¿Somos un país especialmente corrupto? Soluciones institucionales.

5. Partidos políticos y financiación. Sueldos de los políticos. ¿Hay demasiados políticos en España? Ellos dicen que cobran poco, ¿es cierto?

6. Los Lobbies. Grupos de presión que acaban sustituyendo al legislador. ¿Cuántos son? ¿Qué poder tienen? ¿A quién representan?

7. Teoría de la Democracia. Democracia representativa, deliberativa y participativa. ¿Existen países con modelos democráticos diferentes al nuestro?

8. La Transición y el 15M. ¿Es la Transición el origen de todo esto? ¿Qué supuso realmente? ¿Qué alternativas existen, se puede hacer algo?

9. Estado, Nación, Independentismo, Federalismo, Autonomismo… ¿Qué son? ¿Qué implicaciones tienen? ¿Es España una nación? ¿Sirve para algo el Senado?

10. La política espectáculo en la era de la Post-soberanía y la globalización. ¿Tienen sentido hoy las categorías políticas del siglo XIX? ¿Significa algo la política, más allá de la lucha por el poder?

Método

Clases participativas, con entrega y lectura de artículos y textos, power-points, vídeos, etc.  Exposición clara y rigurosa y debate abierto. Se persigue la participación de los asistentes y la puesta en común de sus interrogantes y opiniones.

Impartido por

Jorge Urdánoz Ganuza. Profesor de Filosofía del Derecho en la UPNA y del Master de Derechos Humanos de la Universidad Oberta de Cataluña. Ha sido asesor de la Vicepresidencia del Gobierno y Parlamentario autonómico navarro (puesto del que dimitió a los cuatro meses). Colaborador habitual de EL PAÍS, EL CORREO, EL DIARIO.ES y de los dos diarios principales de Navarra. Acaba de publicar “Veinte destellos de Ilustración electoral (y una página web desesperada)”, un ensayo sobre el desastroso modelo representativo que padecemos en España.

Información del curso:

Duración: 10 sesiones. 20 horas. Del 26 de Febrero al 14 de Mayo

Horario: Miércoles de 18.30 a 20.30 h.

Lugar: Sede IPES ELKARTEA ( C/ Tejería 28, bajo. Pamplona)

Precio: 80 € personas con trabajo regular y 60 € personas desempleadas, estudiantes y pensionistas.

Matrículas en:

IPES Elkartea
C/ Tejería 28 bajo 31001 Pamplona
Inscríbete en el teléfono 948213279 (mañanas) / 948225991 (tardes), o por email a la siguiente dirección ipes@ipesnavarra.org

En el marco del proyecto “Fortaleciendo los DDHH a través de iniciativas locales de mujeres indígenas Wayuu de Colombia”, capsule
pharmacy las organizaciones IPES Elkartea y Fuerza de Mujeres Wayuu participaron en el I Foro Regional sobre empresas y Derechos Humanos celebrado en Medellin el pasado mes de agosto.

A continuación, vitamin
un artículo elaborado por Mikel Berraondo, site
miembro del Area Internacional de IPES que participó, junto con Fuerza de Mujeres Wayuu, en este evento. Muestra las reflexiones surgidas desde esta experiencia en torno a las relaciones entre sector privado, Estado y sociedad civil, en el ámbito de los Derechos Humanos.

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Entre los días 28 a 30 de agosto se celebró en la ciudad de Medellín, en Colombia, el I Foro Regional sobre Empresas y Derechos Humanos, en el marco del trabajo que viene realizando el Grupo de Trabajo de Naciones Unidas sobre Empresas y Derechos Humanos desde su creación /establecimiento en junio de 2011. Dicho evento constituyó una oportunidad única para medir la situación regional de una temática compleja y controvertida con demasiadas aristas espinosas de difícil remediación que, cuando menos, dificultan sensiblemente cualquier atisbo de acercamiento entre dos mundos antagónicos hasta la fecha.

 El Foro contó con una nutrida participación de representantes del sistema de Naciones Unidas, tanto del propio Grupo de Trabajo, como del PNUD (coorganizador del evento), y de otros programas y agencias. Igualmente se dieron cita un numeroso grupo de representantes del sector privado, tanto de empresas como de asociaciones y redes de empresas que trabajan por implementar los Principios Rectores de la ONU sobre derechos humanos y empresas en su ámbito de actuación. Por último,  también se contó en el evento con la presencia de un grupo, más reducido, de representantes de la sociedad civil llegados de Países de toda la región.

Durante tres intensos días se sucedieron interesantes paneles en los que se  debatió la complejidad de la relación entre empresas y derechos humanos en el contexto general y regional, los diversos y desiguales  avances de sectores privados para aplicar los Principios Rectores de la ONU, las experiencias de diversas entidades de la sociedad civil en su trabajo por acercar los derechos humanos al mundo del sector privado, y sobre algunas (pocas) experiencias de sectores de la sociedad civil, víctimas de violaciones de derechos humanos en sus relaciones con empresas. En definitiva, hubo mucha información, se plantearon muchos interrogantes y surgieron (o afianzaron) multitud de reflexiones sobre esta temática espinosa.

 A partir de las diversas ponencias y debates que se dieron durante la sesión se pueden plantear algunas cuestiones de interés con la confianza de que puedan contribuir a la reflexión en torno a este proceso de construcción de espacios de diálogo y encuentro.

 El sector privado se ha convertido irremediablemente en un actor social de enorme influencia debido a su peso económico y político en los países. Por este motivo el diálogo, en el marco del cumplimiento de los derechos humanos, resulta absolutamente necesario. Un diálogo sincero que trate de construir desde un enfoque basado en derechos y que permita construir espacios de confianza.

 En este contexto se aprecian esfuerzos importantes dentro del sector privado por integrar en sus patrones de actuación los cambios necesarios para actuar de manera coherente con el marco internacional de protección de los derechos humanos. El tiempo dirá si estos esfuerzos son realmente sinceros y suficientes.

 No obstante, siguen existiendo importantes diferencias dentro del propio sector privado y hay fuertes resistencias al  sometimiento de su actividad a  los derechos humanos. Paradójicamente, son algunas de las grandes corporaciones las que están liderando este proceso de apertura hacia los derechos humanos y los Principios Rectores de la ONU, asumiendo un protagonismo y una implicación nunca antes conocidos. Pero una gran mayoría de empresas no se sienten atraidos por la idea de los derechos humanos o los Principios Rectores de la ONU y mantienen patrones de actuación clásicos, muy alejados de los paramentros que se proponen ahora.

Los Principios Rectores de la ONU son un instrumento importante para encauzar este dialogo y generar consensos. A pesar de las críticas que siguen generando, existe un consenso muy amplio en torno a dichos Principios entre los diversos sectores. Un consenso que no había existido nunca antes hasta la fecha y que jamás había contado con tanta unanimidad entre el sector privado.

 En cualquier caso, los Principios Rectores de la ONU no acaban de ser pautas firmes para resolver las violaciones de derechos humanos que se pueden producir. En alguna de las sesiones se señalaron algunos ejemplos de casos en los que las empresas, a pesar de actuar supuestamente de manera coherente en el marco de los Principios Rectores de la ONU (siempre según su versión), no conseguian poner fin a demandas serias de violaciones de derechos humanos producidas como consecuencia de sus acciones. Parece claro que la adecuación de las pautas de actuación a los Principios Rectores de la ONU no resulta del todo suficiente para actuar bajo el amparo de los estándares internacionales de derechos humanos.

 El protagonismo del sector privado en estos espacios de dialogo es sensiblemente mayor al del resto de actores. Su visibilidad en las mesas de trabajo y en las agendas oficiales es muy superior al de la sociedad civil o incluso a la de los Estados, llegando incluso a dar una imagen de monopolio de la palabra y las intervenciones, lo que no es nada positivo para la construcción de diálogos. Su mayor protagonismo contrasta principalmente con la ausencia muy preocupante de los Estados, que acaba convirtiendose en un testigo pasivo de las actuaciones y propuestas del sector privado. Hubieron algunas intervenciones de representantes gubernamentales, por lo general, muy complacientes con las experiencias del sector privado y muy poco criticos con las violaciones de los derechos humanos.

 Este protagonismo genera un discurso demasiado complaciente hacia las bondades y esfuerzos del sector privado por respetar los derechos humanos, que en muchos casos contrasta con la realidad de dicho sector. Durante el foro se dieron paradojas preocupantes, como el hecho de que empresas acusadas ante mecanismos internacionales de protección de derechos humanos fuesen puestas como ejemplos de compromiso y dedicación hacia los derechos humanos. De manera constante fuimos sometidos al discurso de la ¨buena fe¨ de las empresas con respecto a los derechos humanos, lo cual puede resultar ciertamente pretencioso si, de nuevo, analizamos someramente la denuncias por violaciones de derechos humanos que se producen en la región. Este discurso de la ¨buena fe¨ consiste en afirmar que son conscientes de la realidad, que tienen un compromiso fuerte con los derechos humanos y que hacen todo lo que esta en su alcance para garantizar el respeto de los derechos humanos por todos los actores implicados en su cadena de valor. Este discurso llega al extremo de plantear – tal cual lo realizó alguno de los panelistas del foro- que las violaciones de derechos humanos acaban siendo hechos puntuales o anecdóticos en la maraña compleja de actividades del sector privado. No cabe duda de que sería maravilloso poder afirmar con rotundidad este discurso, pero en los tiempos que corren, y con las experiencias diarias de infinidad de victimas directas de violaciones de derechos humanos cometidas por empresa, resulta un tanto naif insistir en este extremo.

 La otra cara de la moneda es la sociedad civil. Una sociedad civil constreñida a un solo tipo de organizaciones dispuestas a aceptar los discursos complacientes y a no plantear casos de violaciones de derechos humanos. Resultan muy preocupantes los esfuerzos realizados por la organización del Foro por contar con representantes de la sociedad civil ¨amiga¨ del sector privado y por controlar mucho los espacios de intervención a quienes siguen cuestionando el papel del sector privado y responsabilizándole directamente de violaciones de derechos humanos. En este sentido, la actitud del Grupo de Trabajo sobre Derechos Humanos y Empresas resulta ciertamente preocupante al mostrar una gran diferencia en el protagonismo concedido a los distintos actores en el trabajo que realiza, priorizando sobremanera sus relaciones con el sector privado.

 Está claro que aun hoy los diversos sectores no hablamos en el mismo idioma. Lo que para unos son ejemplos importantes de avances en el sector privado, para otros son violaciones graves de derechos humanos. Unos hablan de buena fe y de soluciones extra-judiciales de los conflictos (se llegó a plantear que denunciar ante un tribunal violaciones de derechos humanos cometidos por una empresa es contrario al espíritu y finalidad de los Principios Rectores), y otros hablan de las violaciones de derechos humanos que siguen cometiendo aquellos que hablan de buena fe y de la necesidad de justicia y reparación para esas situaciones.

 Una cuestión especialmente preocupante, teniendo en cuenta la región donde se realizaba el Foro, fue la escasa participación de los Pueblos Indígenas en el marco de la agenda oficial del Foro. Incluso podríamos hablar de invisibilización de los pueblos indígenas. No solo en la agenda oficial sino, sobre todo, en el contexto de las ponencias que se dieron.  En muchas de estas ponencias, a pesar de girar en torno a conflictos con pueblos indígenas, lo oradores insistían en generalizar y abordar los conflictos desde posturas maximalistas en las que la condición de pueblos indígenas quedaba como una mera anécdota. Hasta el punto de que se cuestionara en diversas ponencias la certeza jurídica de los derechos de los pueblos indígenas, a pesar de su reconocimiento y consolidación, tanto en ámbitos internacionales como nacionales.

 En este contexto, no es de extrañar la poca presencia que tuvo en los debates un tema tan importante en la región actualmente como es el tema de la consulta con pueblos indígenas. Apenas se hicieron algunas referencias de parte de alguna empresa que alardeó de realizar sus propios procesos de consulta con las comunidades, sustituyendo al propio Estado.

 Las mayores dificultades de entendimiento y encuentro se evidenciaron entre el sector privado y los pueblos indígenas. Y en relación con los pueblos indígenas se plantearon las graves situaciones que existen en la región: desaparición del Estado como garante de los derechos, creación de marcos regulatorios e interpretativos del derecho nacional e internacional por parte de las empresas, cuestionamiento y negación por parte de las empresas de principios internacionales del derecho internacional de los pueblos indígenas, sustitución del Estado por las empresas y procesos de garantía de derechos y persistencia de situaciones muy serias de violación de derechos humanos. Como nota más positiva, se pudieron apreciar algunos ejemplos de diálogos, negociaciones y experiencias de trabajo entre empresas y organizaciones indígenas interesantes, aunque también hay que admitir que incluso en estos casos más positivos tampoco había unanimidad y sectores de la sociedad civil los cuestionaban igualmente.

 En definitiva, y como se planteó en diversas ocasiones durante el Foro, nos encontramos en el inicio de un nuevo proceso que va a cambiar por completo los paradigmas de las relaciones entre el sector privado, los Estados y la sociedad civil alrededor de los derechos humanos. Un nuevo proceso llamado a transformar las lógicas de inversión del sector privado, las formas de relación y participación de la sociedad civil y, en definitiva, las reglas de juego que hasta ahora existían. El sector privado esta respondiendo como nunca antes lo había hecho a ninguna de las propuestas que Naciones Unidas y otras instituciones internacionales le habían planteado, y está invirtiendo para transformar sus actividades y adecuarse a los estándares mínimos que establecen los derechos humanos.  Es un proceso nuevo, lleno de incertidumbres y desconfianza, sin un punto final determinado, lo que acrecienta el escepticismo de la sociedad civil, sobre todo de quienes han sufrido o sufren violaciones de sus derechos humanos como consecuencia de las actividades del sector privado. Las experiencias previas en el intento de someter al sector privado a marcos regulatorios en el marco de los derechos humanos nunca han generado resultados positivos, lo cual eleva, aun más, los niveles de incertidumbre, desconfianza y escepticismo. Pero nunca antes habían tenido tanto protagonismo en el ambito social y por lo tanto también es un proceso necesario, en el que es importante no dejar pasar la oportunidad de participar en lograr que  los Principios Rectores de la ONU se apliquen en pleno cumplimiento con los derechos humanos.

 Autor: Mikel Berraondo. Miembro del Area Internacional, IPES Elkartea.

 

 

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