V Jornadas del Mundo Chino: “Taiwán, otra realidad”

12 nov

Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, prostate
provincia de Bocas del Toro (Panamá)
.

Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, viagra sale
intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

Mikel Berraondo, miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

“Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2001, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

Avance de la deforestación de la comunidad

En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

Cartel del proyecto de reasentamiento

Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, prostate
provincia de Bocas del Toro (Panamá)
.

Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, viagra sale
intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

Mikel Berraondo, miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

“Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2001, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

Avance de la deforestación de la comunidad

En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

Cartel del proyecto de reasentamiento

Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, somnology
provincia de Bocas del Toro (Panamá)
.

Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, viagra approved
intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

Mikel Berraondo, recipe
miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

“Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2001, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

Avance de la deforestación de la comunidad

En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

Cartel del proyecto de reasentamiento

Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, weight loss provincia de Bocas del Toro (Panamá).

Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, infertility intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

Mikel Berraondo, pilule miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

“Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2001, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

Avance de la deforestación de la comunidad

En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

Cartel del proyecto de reasentamiento

Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


Entrevista a Mikel Berraondo sobre el caso Chan 75 en Panamá

Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, weight loss provincia de Bocas del Toro (Panamá).

Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, infertility intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

Mikel Berraondo, pilule miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

“Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2001, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

Avance de la deforestación de la comunidad

En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

Cartel del proyecto de reasentamiento

Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


Entrevista a Mikel Berraondo sobre el caso Chan 75 en Panamá

Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, healthful
provincia de Bocas del Toro (Panamá)
.

Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, more about
intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

Mikel Berraondo, miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

“Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2001, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

Avance de la deforestación de la comunidad

En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

Cartel del proyecto de reasentamiento

Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, weight loss provincia de Bocas del Toro (Panamá).

Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, infertility intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

Mikel Berraondo, pilule miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

“Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2001, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

Avance de la deforestación de la comunidad

En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

Cartel del proyecto de reasentamiento

Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


Entrevista a Mikel Berraondo sobre el caso Chan 75 en Panamá

Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, healthful
provincia de Bocas del Toro (Panamá)
.

Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, more about
intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

Mikel Berraondo, miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

“Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2001, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

Avance de la deforestación de la comunidad

En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

Cartel del proyecto de reasentamiento

Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, search
provincia de Bocas del Toro (Panamá)
.

Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, medical
intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

Mikel Berraondo, purchase miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

“Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2001, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

Avance de la deforestación de la comunidad

En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

Cartel del proyecto de reasentamiento

Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, weight loss provincia de Bocas del Toro (Panamá).

Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, infertility intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

Mikel Berraondo, pilule miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

“Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2001, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

Avance de la deforestación de la comunidad

En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

Cartel del proyecto de reasentamiento

Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


Entrevista a Mikel Berraondo sobre el caso Chan 75 en Panamá

Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, healthful
provincia de Bocas del Toro (Panamá)
.

Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, more about
intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

Mikel Berraondo, miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

“Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2001, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

Avance de la deforestación de la comunidad

En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

Cartel del proyecto de reasentamiento

Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, search
provincia de Bocas del Toro (Panamá)
.

Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, medical
intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

Mikel Berraondo, purchase miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

“Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2001, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

Avance de la deforestación de la comunidad

En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

Cartel del proyecto de reasentamiento

Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, information pills
provincia de Bocas del Toro (Panamá)
.

Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, patient
intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

Mikel Berraondo, miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y el Sistema Interamericano de Derechos Humanos a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

“Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2011, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

Avance de la deforestación de la comunidad

En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

Cartel del proyecto de reasentamiento

Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, weight loss provincia de Bocas del Toro (Panamá).

Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, infertility intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

Mikel Berraondo, pilule miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

“Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2001, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

Avance de la deforestación de la comunidad

En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

Cartel del proyecto de reasentamiento

Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


Entrevista a Mikel Berraondo sobre el caso Chan 75 en Panamá

Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, healthful
provincia de Bocas del Toro (Panamá)
.

Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, more about
intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

Mikel Berraondo, miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

“Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2001, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

Avance de la deforestación de la comunidad

En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

Cartel del proyecto de reasentamiento

Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, search
provincia de Bocas del Toro (Panamá)
.

Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, medical
intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

Mikel Berraondo, purchase miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

“Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2001, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

Avance de la deforestación de la comunidad

En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

Cartel del proyecto de reasentamiento

Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, information pills
provincia de Bocas del Toro (Panamá)
.

Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, patient
intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

Mikel Berraondo, miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y el Sistema Interamericano de Derechos Humanos a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

“Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2011, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

Avance de la deforestación de la comunidad

En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

Cartel del proyecto de reasentamiento

Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, diabetes and Pregnancy
provincia de Bocas del Toro (Panamá)
.

Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, thumb
intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

Mikel Berraondo, ed
miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

“Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2001, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

Avance de la deforestación de la comunidad

En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

Cartel del proyecto de reasentamiento

Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, weight loss provincia de Bocas del Toro (Panamá).

Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, infertility intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

Mikel Berraondo, pilule miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

“Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2001, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

Avance de la deforestación de la comunidad

En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

Cartel del proyecto de reasentamiento

Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


Entrevista a Mikel Berraondo sobre el caso Chan 75 en Panamá

Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, healthful
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.

Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, more about
intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

Mikel Berraondo, miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

“Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2001, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

Avance de la deforestación de la comunidad

En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

Cartel del proyecto de reasentamiento

Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, search
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Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, medical
intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

Mikel Berraondo, purchase miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

“Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2001, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

Avance de la deforestación de la comunidad

En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

Cartel del proyecto de reasentamiento

Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, information pills
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.

Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, patient
intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

Mikel Berraondo, miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y el Sistema Interamericano de Derechos Humanos a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

“Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2011, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

Avance de la deforestación de la comunidad

En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

Cartel del proyecto de reasentamiento

Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, diabetes and Pregnancy
provincia de Bocas del Toro (Panamá)
.

Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, thumb
intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

Mikel Berraondo, ed
miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

“Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2001, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

Avance de la deforestación de la comunidad

En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

Cartel del proyecto de reasentamiento

Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, symptoms
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Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

Mikel Berraondo, miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

“Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2011, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

Avance de la deforestación de la comunidad

En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

Cartel del proyecto de reasentamiento

Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, weight loss provincia de Bocas del Toro (Panamá).

Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, infertility intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

Mikel Berraondo, pilule miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

“Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2001, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

Avance de la deforestación de la comunidad

En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

Cartel del proyecto de reasentamiento

Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


Entrevista a Mikel Berraondo sobre el caso Chan 75 en Panamá

Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, healthful
provincia de Bocas del Toro (Panamá)
.

Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, more about
intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

Mikel Berraondo, miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

“Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2001, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

Avance de la deforestación de la comunidad

En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

Cartel del proyecto de reasentamiento

Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, search
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.

Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, medical
intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

Mikel Berraondo, purchase miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

“Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2001, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

Avance de la deforestación de la comunidad

En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

Cartel del proyecto de reasentamiento

Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, information pills
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Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, patient
intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

Mikel Berraondo, miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y el Sistema Interamericano de Derechos Humanos a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

“Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2011, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

Avance de la deforestación de la comunidad

En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

Cartel del proyecto de reasentamiento

Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

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Mikel Berraondo, ed
miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

“Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2001, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

Avance de la deforestación de la comunidad

En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

Cartel del proyecto de reasentamiento

Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, symptoms
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.

Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

Mikel Berraondo, miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

“Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2011, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

Avance de la deforestación de la comunidad

En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

Cartel del proyecto de reasentamiento

Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola,
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Mikel Berraondo, miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

“Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2011, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

Avance de la deforestación de la comunidad

En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

Cartel del proyecto de reasentamiento

Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, weight loss provincia de Bocas del Toro (Panamá).

Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, infertility intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

Mikel Berraondo, pilule miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

“Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2001, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

Avance de la deforestación de la comunidad

En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

Cartel del proyecto de reasentamiento

Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


Entrevista a Mikel Berraondo sobre el caso Chan 75 en Panamá

Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, healthful
provincia de Bocas del Toro (Panamá)
.

Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, more about
intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

Mikel Berraondo, miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

“Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2001, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

Avance de la deforestación de la comunidad

En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

Cartel del proyecto de reasentamiento

Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, search
provincia de Bocas del Toro (Panamá)
.

Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, medical
intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

Mikel Berraondo, purchase miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

“Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2001, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

Avance de la deforestación de la comunidad

En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

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En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

Cartel del proyecto de reasentamiento

Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


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Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, information pills
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Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

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Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

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La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

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Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

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En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

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Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

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Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


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Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

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En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

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La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


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Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola,
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Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

Mikel Berraondo, miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

“Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2011, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

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En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

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En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

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Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

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Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


Entrevista a Mikel Berraondo sobre el caso Chan 75 en Panamá

Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, healthful
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.

Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, more about
intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

Mikel Berraondo, miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

Después de dos visitas de análisis sobre el terreno y el acompañamiento ante instancias internacionales, Naciones Unidas y organismos Latinoamericanos de Derechos Humanos, Mikel Berraondo se encuentra de nuevo en la zona desde la que nos informa de la situación al día de hoy:

“Los cambios más importantes que se han producido desde nuestra última visita en junio son la casi terminación del muro de contención de la presa y el avance de las labores de deforestación. Como se muestra en las imágenes, la empresa tiene previsto acabar las obras en enero de 2001, con lo que los trabajos avanzan a ritmo forzado…”

Avance de la deforestación de la comunidad

En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

La población de las comunidades está cansada de que ni el gobierno ni la empresa hayan cumplido con las promesas que hicieron y acuerdos que firmaron

Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

Las alternativas de reasentamiento que se ha ofrecido puede decirse que no existen. El lugar no está construido y sólo existen 11 casas hechas cuando serían necesarias alrededor de 45 más.

Casas de realojo realizadas con materiales no consensuados con la Comunidad

En su construcción no se han tenido en cuenta ni los criterios ni las peticiones de la comunidad para poder hablar de una vivienda digna que posibilite su modo de vida tradicional. Como ejemplo; los tejados de las casas son de Uralita y sin ningún aislante interior en una zona donde en tiempo frío la temperatura ronda entre 25 y 30 grados y la mayor parte del año pasa de 35.

Ni el gobierno ni la empresa tienen intención alguna de respetar las medidas cautelares decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las peticiones realizadas por otros mecanismos internacionales (CERD, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas…). Quieren echar a la gente conforme las condiciones de vida sean insostenibles.

Cartel del proyecto de reasentamiento

Van a tratar de resistir hasta que cumplan con dichos acuerdos y puedan reasentarse en condiciones dignas con expectativas de vida para el futuro. Para que se de esto, la cuestión clave son los territorios. La comunidad necesita tierras donde cultivar o ir a cazar y de momento solo les ofrecen casas en lo que serán las orillas del pantano.

La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

Existe una gran preocupación por su futuro, ya que no saben como van a salir adelante si les quitan todo y no pueden tener acceso a nuevas tierras donde cultivar, cazar y pescar y llevar el modo de vida que como pueblo indígena quieren vivir. Cuentan con nuestro apoyo para conseguirlo”.


Construcción de la presa desde Changuinola (Panamá)

Desde el año 2007 el Área Internacional y Derechos Humanos de IPES Elkartea lleva adelante un proceso de acompañamiento a las comunidades Ngobe afectadas por el Proyecto Hidroeléctrico Chan 75 en el distrito de Changuinola, search
provincia de Bocas del Toro (Panamá)
.

Los Ngöbe es uno de los grupos indíegnas mayoritarios que pueblan Panamá conservando su cultura y modos de vida tradicional, medical
intimamente ligado a la preservación del medio natural en el que se situan.

Mikel Berraondo, purchase miembro de IPES Elkartea y abogado especialista en temas indígenas ha llevado desde el inicio de nuestra relación, junto con la representación legal de las comunidades, todo un proceso de defensa internacional ante Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a fin de hacer prevalecer los derechos de las comunidades indígenas, reconocidos en la legislación panameña y el derecho internacional, pero ignorado en la práctica por el gobierno y la empresa AES Changinola, una de las corporaciones internacionales de energía más importantes del mundo, con fuerte presencia en Latinoamérica y principal productora de energía en Panamá.

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Avance de la deforestación de la comunidad

En paralelo han avanzado mucho con las labores de deforestación de lo que serán las laderas de la presa. Todas las tierras alrededor de Charco de la Pava han sido deforestadas. Esta deforestación afecta a todas las tierras alrededor de Charco de la Pava con lo que la vida es cada vez más insostenible dentro de la comunidad.

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Como consecuencia de la canalización del río y la altura que ha alcanzado ya la presa desde el mes de agosto ya se han producido tres inundaciones. Con las lluvias el rio baja con mucha fuerza y cuando se desborda sube muy rápido el nivel, llegando incluso a las casas más cercanas. Los habitantes de la comunidad tienen mucho miedo (muchos de ellos no saben nadar) y algunas familias han decidido reasentarse de manera “voluntaria” ante el peligro para su seguridad.

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La situación está estancada, aunque esperamos que la actuación de la Corte Internacional de Derechos Humanos pueda desbloquear la situación quieren preparar el informe sobre el fondo de caso pronto.

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Red Navarra de Estudios Chinos

El Área Internacional y de Derechos Humanos de IPES participa en una nueva edición de las jornadas sobre el mundo chino, case
organizadas por la Red Navarra de Estudios Chinos, read more
formada también por la Universidad Pública de Navarra y la empresa FUDE.

La V edición de estas jornadas se dedica a “Taiwán, help
otra realidad”

Conoceremos esta gran isla del Pacífico Occidental, donde viven 23 millones de habitantes. Taiwán es la República de China, la primera nación democrática de Asia (1912), y ha alcanzado importantes niveles de desarrollo económico. Abierta a la diversidad cultural de las poblaciones asiáticas cercanas, cuenta con una sociedad civil pujante, deseosa de mantener la esencia de sus tradiciones culturales junto a la vitalidad de la modernización. En tensión permanente con la China continental, las fuerzas nacionalistas se establecieron en la isla, tras su derrota frente al Partido Comunista de China. Ahora, los Estados de un lado y otro del estrecho buscan fórmulas de acercamiento, no sin dificultades.

Una exposición de fotografías de destacados artistas taiwaneses, dos charlas y dos películas con comentarios y coloquios componen un programa en el que además ha colaborado la Oficina Económica y Cultural de Taipei en España.

Consulta el programa completo de las Jornadas.

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